miércoles, 26 de febrero de 2014

Federico Campbell en Grenoble

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Los españoles amantes de la literatura recordaremos siempre al mexicano Federico Campbell (1941-2014), que acaba de fallecer en su país, por un libro de entrevistas, titulado Infame turba, publicado por Lumen en 1971. Aquellas conversaciones con poetas, narradores y ensayistas, se convirtieron en los últimos años del franquismo en una referencia ineludible para entender lo que se estaba cociendo entonces en la cultura española. Allí aparecen, entre otros, los entonces más reconocidos Carlos Barral, Ana María Matute, Claudio Rodríguez, Juan Benet, José Manuel Caballero Bonald, Carmen Martín Gaite, Ángel González, Gabriel Ferrater, Luis Goytisolo, Juan Marsé, Jaime Gil de Biedma y Juan García Hortelano; junto a los jóvenes, casi todos ellos novísimos, Leopoldo María Panero, Guillermo Carnero, Vicente Molina-Foix, Pere Gimferrer, Félix de Azúa, Terenci Moix, Manuel Vázquez Montalbán y Antonio Martínez Sarrión; y junto a ellos, como una presencia insólita, el crítico y antólogo José María Castellet. El libro volvió a reditarse en la misma casa en 1994, recuperando las fotografías de César Malet.
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A Federico Campbell lo conocí en Grenoble, a finales de abril del 2001, con motivo del congreso que se celebró en la Universidad Stendhal sobre Violence politique et écriture de l´élucidation dans le bassin méditerranéen. Leonardo Sciascia et Manuel Vázquez Montalbán, organizado por Georges Tyras, entre otros. El escritor italiano ya había fallecido, pero sí intervino el autor de Galíndez y el fotógrafo italiano Ferdinando Scianna. Pasamos unos días estupendos, charlando, comiendo y aprendiendo infinidad de cosas... Fue una experiencia inolvidable, y recuerdo que a Federico le fastidiaba un poco ser solo conocido en España por su libro de entrevistas y no por su labor como periodista, traductor (de Pinter, Sciascia y David Mamet) u autor de ficción. Después, durante muchos años mantuvimos el contacto, pues solía mandarme por correo electrónico su columna dominical en Milenio, titulada La hora del lobo.        
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