jueves, 23 de febrero de 2012

El microrrelato según Pron

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Hay que ver lo que les molesta a algunos el microrrelato. Todos los ofendidos comparten algo: el desconocimiento del género. El último caso es el de Patricio Pron, narrador argentino afincado en España: http://www.elboomeran.com/blog-post/539/11774/patricio-pron/tenemos-dos-orejas-una-a-cada-lado-de-la-cabeza-sobre-las-formas-breves/#comentariosPron ha entrado a una tienda de muebles, ha visto un cuadro del maestro Palmero y se le ha ocurrido que casi toda la pintura es un disparate; o habrá oído una canción de Julio Iglesias y ha decidido que gran parte de la música es un timo... En fin, extraño método para juzgar y hacerse una opinión sobre las cosas. Pero como Pron me parece un narrador notable, y no cualquier pelagatos que tenga una ocurrencia, he decidido contestarle. En fin, un día, no muy lejano, podrá componerse una antología con todas las chorradas que se han escrito sobre el microrrelato en estos últimos años, por gentes como Andrés Ibáñez o José Luis García Martín, que nada saben del asunto. Os copio, para empezar, la respuesta que le he dejado en su blog.
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Patricio, te tenía por más sensato y agudo, pero ya veo que en esta entrada te has contagiado del habitual jiji, jaja, de los tediosos popnocilleros. Si los dos textos que citas se cuentan entre los mejores microrrelatos que has leído, una de dos, o conoces muy pocos textos de ese género o tienes muy escaso criterio.
No me cuento, desde luego, entre los que creen que vivimos en tiempos que favorecen la brevedad, sobre la extensión, el ingenio por encima de la inteligencia, etc., me interesa tanto el microrrelato, cuando es ambiciososo, como la novela, la poesía, el teatro o el ensayo. Y, en efecto, el microrrelato no carece de antecedentes, pero no se encuentran en esas tontadas que citas, sino en Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez, Ramón Gómez de la Serna, Vicente Huidobro, Lorca o Macedonio Fernández. En vez de perder el tiempo leyendo libros atrabiliarios y opinando tan contundentemente de lo que no sabes, te produciría más satisfacción conocerlos, quizás así cambiarías de opinión sobre la calidad del microrrelato. Se publican infinitos malos e incluso malísimos, a veces hasta se premian, pero me parece que no más que poemas, novelas y cuentos. Espero que en eso sí estaremos al menos de acuerdo. Saludos. 
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* Seguimos con la pintora Paula Rego.
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24 comentarios:

ANTONIO SERRANO CUETO dijo...

Vaya, lo que son las cosas, Fernando, hoy mismo he puesto una entrada en mi blog sobre las suspicacias que genera el microrrelato. Y va en la línea de lo que tú dices.

Luisa Hurtado González dijo...

Según leía, me acordaba de lo que acababa de leer y comentar en el blog de Antonio, quien se me ha adelantado.
Unos en una línea y otros en otra, ley de vida, la pena es el desconocimiento.

Fernando Valls dijo...

Luisa, Antonio, el microrrelato, uno en concreto, o todo un libro, deben poder ser tan criticados como las novelas, poemas o de cuentos, pero no más. Y, desde luego, siempre debe hacerse desde el conocimiento. Saludos.

Víctor dijo...

¿Por qué se ataca tanto al microrrelato? ¿Qué ha hecho el pobre? ¿Ser breve? ¿Parecer (repito: parecer) fácil? Cualquiera diría que pretende la extinción definitiva de los demás géneros... Claro que hay microrrelatos malos. Como poesías malas, novelas malas o ensayos malos. Y no se ceban tanto con ellos.

AGUS dijo...

Podría ser un indicio – o presagio – de normalidad. Criticarlo, de algún modo, es trazar su silueta, y conferirle peso, su peso. Peor sería que nadie se refiriera a él. En todo caso coincido con tu respuesta: conocimiento y ambición; y me quedo con la parte positiva de la crítica que incide en el ingenio y la presunta facilidad.

Abrazos.

PEPA dijo...

Eso de asociar lo grande a lo mejor me trae el discurso más machista, triste y rastrero. Es lo mismo que decir que un teorema es menos valioso cuanto menos extenso o al contrario. Extenso e intenso pueden, ambos, ser de mala calidad. Eso, sí; en el relato se nota más la falta de calidad.

Jesus Esnaola dijo...

Vengo del blog de Antonio, que ha escrito una entrada similar. No me voy a repetir. Solo es un género breve, pobrecito. Leedlo y si no os gusta pues no repitáis. Al fin y al cabo no es tan difícil ponerse al día, la sugerencia que hace Fernando de la antología de Lagmanovich es excelente. Y si tampoco quieres ponerte al día, pues no lo hagas. A mí siempre me ha dado pereza estudiar el apareamiento del conocido petirrojo de Albuquerque; claro que después no voy por ahí llamándole depravado.

Un abrazo

Lola Sanabria dijo...

Nada, ahora yo me voy a dedicar a poner a caer de un burro a las novelas. Y pondré como ejemplo de la paja que se mete, la saga Millenium. Así que todas se pasan cuatro pueblos, hojas y hojas que no dicen nada, que están de relleno... ¿No? Claro que no, aunque haberlas haylas.


Abrazos, muchos.

manuespada dijo...

Bueno, también dijo Mendoza que la novela había muerto, y la sensación que tengo es que el microrrelato está renaciendo como género sobre todo gracias a los blogs, un formato hecho a medida. El pontificar siempre me ha parecido de iluminados o salvapatrias. Que cada uno elija lo que quiere leer o escribir, pero no se puede pontificar que lo que tú escribes sí es Literatura y lo que hacen lis demás no, porque al ser parte implicada pierdes credibilidad. Es como si un neurólogo dice que los psicólogos no sirven para curar los problemas de la mente. Pues vale.

Miguel A. Zapata dijo...

Yo propongo quemar todos los haikus desde Basho, todos los epigramas desde Marcial, los aforismos de Lichtenberg uno a uno o en racimos, a la hoguera con Messi, Chaplin o Mozart, a desbrozar el Manneken Pis. ¡Qué manía con lo pequeño, que casi ni se ve! Donde se ponga Goliat, con su arte para repeler piedras...

ANTONIO SERRANO CUETO dijo...

Estoy de acuerdo con Miguel Ángel en lo del Manneken Pis, horroroso reclamo turístico.

Pedro Herrero dijo...

Estoy de acuerdo con Agus. Si todas las criticas fueran laudatorias todavía sería más difícil asumir nuevos retos. La crítica negativa obliga a extremar el rigor y, como bien hace Fernando, debe contestarse desde el extenso conocimiento del tema. De todas formas, más que ese tipo de críticas, a mí me preocupa una política editorial demasiado polarizada hacia las grandes producciones.

ANTONIO SERRANO CUETO dijo...

No dejéis de leer el comentario de "Indignada" en el blog de Patricio Pron. Comfirma lo dicho. Me he permitido responderle allí y reflejarlo en mi blog. Un abrazo.

César Romero dijo...

Yo creo que, en el fondo, lo que molesta a algunos escritores del microrrelato es que tienen la(falsa) sensación de que los puede escribir cualquiera (un oyente de la SER, un lector apresurado de un periódico en verano, etc.) y que "cualquiera" no puede entrar en el muy defendido reino o república de las letras. Como si muchas novelas, relatos, poemas, etc. no parecieran escritos por "cualquiera"; como si en verdad cualquiera, con sólo escribir bien, no pudiera entrar en el reino de la literatura.
Un saludo

Rosana Alonso dijo...

Ya tocaba el comentario sin enjundia sobre el género de 2012(y de aquí a que acabe el año alguno más habrá).
Fernando no es la primera vez (e imagino que tampoco la última ) que creas una entrada debido a noticias, entradas o afirmaciones sobre el género carentes de peso y seriedad.
Estoy con Pedro en su preocupación sobre la política general en las editoriales respecto al microrrelato. Afortunadamente unas pocas apuestan por él y saben que arriesgan pero no les importa.
Como dice Antonio Serrano en su blog: ladran luego cabalgamos.

Saludo cordial a todos

hugo dijo...

Hola Fernando:

sin duda hay gente que cree tener un concepto de la ironía "originalísssimo de la muerte" y, en realidad, no van más allá del básico jijijaja tan apreciado por "laNocilla".

sobre Patricio Pron, prefiero callar para no
decir barbaridades, sólo recordale la utilidad de leer por ejemplo los "Diálogos de Hetairas" de Luciano de Samosata, los Lais de María de Francia o los Mabinogion o que se relea "la escena de león"(278 palabras) de El Cid o los "exemplos" de El Conde Lucanor. O sencillamente que se remire en el espejo de el Río de la Plata y recuerde que el hecho que inicia la tradición narrativa argentina es un cuento: "El Matadero" de Esteban Echeverría o que "el viejo" JLB jamás escribió una novela o que el mejor Cortázar no es el de Rayuela, sino el de los cuentos. Es decir, que el género de lo breve tiene tanta historia como aquello que se cuenta por extenso.

me parece absurdo y lamentable descalificar para argumentar: El rigor intelectual se le supone siempre a todo aquel que anda en esto de la literatura, el problema con el rigor intelectual es que a veces se usa y a veces se malgasta.

ahora bien, hay que celebrar que vengan las críticas al microrelato e incluso a los narradores de microrelatos, es todo un síntoma de que "cabalgamos"; la pretendida ironía de Pron expresa, más allá de cierta ignorancia, el desconcierto que reina en un sector de la crítica literaria de este país acerca de este género que se expresa por igual en papel (Merino, Shua, Mateo Díez etc.) como en el soporte virtual de los bloss literarios; hay cambios que se están produciendo en el horizonte de expectativas de la narrativa que no se digieren de igual manera por todos los implicados.

Y para finalizar, respecto a lo extenso y lo breve me remito a uno de los mejores narradores norteamericanos actuales Cormac McCarthy ¿que tiene más interés, las 562 páginas de "Suttree" o las 96 de "El Sunset Limited"? yo diría que las dos, pero igual hay quién piense que la estructura narrativa de "Suttree" tiene más trancendencia que la estructura dialógica de "El Sunset.

¡ah, yo también soy "un sectario del microrrelato"

salut,
hugo

ANTONIO SERRANO CUETO dijo...

César, en tu comentario, que creo haber entendido bien, hay algo que confunde un poco: el orden de ese "del microrrelato". Porque podría interpretarse de dos maneras: a) "lo que molesta del microrrelato a algunos..." (así lo he interpretado yo); b) "lo que molesta a quienes escriben microrrelatos...", en cuyo caso la interpretación es otra.
Por cierto, supongo que eres el César sevillano autor de "El susurro de los arbustos". Mi enhorabuena por el libro y un abrazo.

Patricio Pron dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios, posiblemente más inteligentes que el artículo que les sirve de excusa. La exageración humorística que está detrás de mi artículo no parece haber sido entendida, y supongo que merece una aclaración, a pesar de que me parece difícil que se crea que alguien (yo, por ejemplo) pudiese descalificar todo un género o subgénero literario de otra forma que no sea a manera de pequeña pulla sin consecuencias.

Afirmar que “no hay” ni un solo buen microrrelato es tan absurdo como sostener que “todos” lo son, o reivindicar la primacía del microrrelato en relación a otros géneros (novela, poesía, etcétera); en contrapartida, afirmar la primacía de estos últimos géneros sobre el microrrelato es tan ridículo como el ejemplo anterior y me resulta difícil creer que alguien pueda atribuirme una opinión semejante conociendo mi trabajo.

Asimismo, tampoco parece razonable descalificar a los lectores y a los autores que se interesan por el microrrelato calificándolos de “secta” o algo por el estilo, del mismo modo que parece improcedente arrostrar lecturas o la supuesta falta de ellas sin pruebas de haber leído o de no haberlo hecho. Está claro que (tras un período en que me he interesado y he procurado estudiar el género a través de la bibliografía mencionada a lo largo de este intercambio y de otros libros) he descubierto que mi interés ya es limitado o nulo por el género, pero, una vez más (y esto parece no haber sido entendido), se trata de una cuestión de gusto personal y de lecturas.

Más interesante que discutir esos gustos personales me parecería propiciar un diálogo sobre las razones de un interés tan grande por un género cuyas características principales parecen ser la enorme distancia entre los mejores y los peores de sus ejemplos y una notable crispación cuando se habla de él (ya en contra, ya a favor) que no debería existir (pienso) cuando se habla de un género aparentemente tan popular y ya legitimado por un puñado de críticos, autores y (lo que es más importante) lectores. Saludos a todos.

Nota: Una felicitación a Fernando por la calidad de los lectores que participan en su blog; como sabe cualquiera que los lea con cierta frecuencia, esa calidad (y ese afán de participación) es una excepción antes que la regla.

Manuel Rebollar Barro dijo...

Como siempre, lo breve no parece bueno si no lleva suficiente número de páginas. Es una especie de "horror vacui" literario. ¿Por qué rellenar obligatoriamente de palabras si lo que quiero decir ya lo he dicho? Recuerdo a Unamuno y su "tratado de cocotología" que anexa a "Amor y pedagogía" porque sus editores decían que no era una novela al uso ya que no tenía las páginas adecuadas. De ahí surgió su concepto de nivola. Pues, parafraseándole, si el microrrelato no es literatura, es "literapura".
Saludotes

César Romero dijo...

Querido Antonio Serrano, has entendido bien. O mejor dicho: has entendido bien pese a expresarme con la ambigüedad que señalas. Y gracias por tu felicitación.
En cuanto al comentario de Pron, no creo que haya especial "virulencia" en los comentaristas cuando se critica el microrrelato, o más que en otras criticas al relato, la novela u otros géneros. Tal vez es que este género está más vivo en la red y en los blogs que en otros formatos y sólo "parece" que genera más pasión que otros. O la genera en estos medios y los otros géneros en otros formatos.
En cuanto al comentario de Hugo, que prefiere callar para no decir barbaridades sobre Pron, me parece desafortunado. La propia contestación de éste lo califica. Y sus últimos libros, los de Pron, invitan a decir de todo menos barbaridades. O tal sí, inviten a decir: che, bárbaro lo tuyo.
Un saludo a todos.

Fernando Valls dijo...

Bienvenida sea tu rectificación, Patricio, aunque te quedes a medias, lo que es una pena. Pues me temo que tampoco la característica del microrrelato estriba en la enorme distancia entre los mejores y los peores de sus ejemplos, porque eso mismo podría decirse de la novela, de la poesía, de la pintura y de la música. Pero, a diferencia de todas ellas, el microrrelato es un género nuevo, joven, con dificultades para llegar a los lectores, más allá de la red, con pocos editores que apuesten por él, por lo que dedicarle críticas gratuitas, desde el desconocimiento más absoluto, insisto, es como meterse con el niño famélico de la clase… Su legitimación está en pañales y buena prueba de ello es que buenos libros, como el reciente de Manuel Moyano, no ha sido reseñado por ninguno de los grandes suplementos, mientras se le sigue prestando atención a novelas y libros de cuentos mediocres. Por no hablar de que tanto en la prensa como en la radio suelan darnos gato por liebre, ocurrencias y malos chistes por microrrelatos. Si los comentarios son críticos es por la falta de respeto que muestra tu entrada, por la ausencia de una crítica fundamentada.
No sé si te das cuenta de que te has colocado en una posición fatal. No podrás nunca reprocharle a un crítico que juzgue superficialmente tus novelas, con desconocimiento de tu obra, porque alegará que estaba hecho con un humor que no se ha entendido, etc.
Creo que la única manera que tienes de salir medianamente airoso de este jardín en el que te has metido tú solito es reconociendo que te has equivocado, sin escudarte en más sinrazones. Ese gesto te honraría de veras, al convertirte en uno de los primeros residentes en España que mete la pata y se disculpa, y conseguirías ganarte de paso nuestra estima y consideración. En fin, esas cosas que a la mayoría de la gente le suena a música celestial, pero que para mí, al menos, siguen siendo importantes. Saludos

César Romero dijo...

No entiendo muy bien el último párrafo de tu última entrada, Fernando.
A ver si pidiendo que alguien se salga de un jardín te vas a meter en otro...

Fernando Valls dijo...

Pues, está bien claro, César. Saludos.

Rayco dijo...

Para mi no cabe duda de que el microrrelato es un arte, y es literatura, si bien mucha gente cree que está haciendo grandes obras por juntar 20 o 30 palabras. Hay mucha paja.