martes, 15 de diciembre de 2015

`La locura de los peces´, de Rubén Rojas Yedra

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Paralelismos
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Elena se detuvo junto a la mesa del salón, que había dispuesto con esmero para cuatro comensales. Las diez en punto. Guardó silencio y prestó atención a los pasos que llegaban del techo: un nuevo viaje a la cocina; hacían falta más vasos y seguramente… algún cubierto. A su vuelta, alguien iba al baño. Elena se precipitó por el pasillo —al fondo, a la derecha—, se sentó en el váter y meó sin ganas. Esperó para tirar de la cisterna al unísono.
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Durante la cena, se oyeron risas dobladas, descorche de botella —pup y pup— y un par de brindis que Elena imitó a dos manos. Cenó poco, sólo lo suyo, y no repitió porque tenía el hambre cambiada. Dos parejas arriba y a continuación una sobremesa de conversaciones cómplices que Elena escuchó con los ojos turbios y mudos. Sobre la mesa se repartía un juego de café y té completo de segunda mano. Sobre la mesa limpia, las tazas vacías.
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Finalmente, los invitados se marcharon y la pareja del piso de arriba se quedó a solas. Entonces empezaron los besos, los jadeos, los toqueteos urgentes que se intuían en dirección al dormitorio. Elena sólo pudo restregarse en las paredes del pasillo, arrancarse la ropa, masturbarse —maquinal y exageradamente—, imitando el escándalo del somier, y después llorar: dos lágrimas que hizo coincidir con un orgasmo fingido.
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* Este microrrelato forma parte del libro La locura de los peces, de Rubén Rojas Yedra (Jerez de la Frontera, 1982), publicado por la editorial Alumbre, de Cádiz, en este mismo año 2015.
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