domingo, 4 de junio de 2017

El libro viajero

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Estoy trabajando en la obra de una escritora española nacida en Francia, pero afincada en México, donde ha transcurrido toda su vida. Buscaba uno de sus libros, titulado Areúsa en los conciertos, editado por Alfaguara en el entonces llamado D.F. A través de Iberlibro encuentro un ejemplar en Better World Books, una librería de Nueva York, y lo compro. Hace unos días me ha llegado el libro a Berlín, donde ahora vivo, pero el ejemplar, plagado de sellos, procede de una biblioteca pública de Queens que se lo ha vendido al librero, según se certifica en el libro. La novela viajará conmigo a Barcelona, cuando regrese en septiembre, para pasar a formar parte -espero que para siempre- de mi biblioteca, habiendo acabado así su largo viaje por varios países y continentes...
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5 comentarios:

NáN dijo...

Un viaje absolutamente satisfactorio.

Emilia Oliva dijo...

En un gozo volver a leer las entradas de este blog. Me pregunto qué sucede con los libros de las bibliotecas privadas cuando su dueño desaparece o de las públicas cuando lelvan a cabo expurgos, qué viaje comienzan y hacia dónde. Esperemos que el último viaje del libro no sea el contenedor de papel. Gracias por la vuelta.

Jorge Ampuero dijo...

Un libro es el mejor viaje, sin duda. Saludos.

Guillermo Schavelzon dijo...

El sistema de descarte de las bibliotecas públicas es muy preocupante, ya que el criterio que se aplica es vender aquellos libros que en los últimos años no fueron consultados por nadie. Este criterio muy Google ¿será el adecuado para evaluar qué descartar? Es lo mismo que sucede con los museos, desde hace unos años su importancia la determina el número de visitantes anuales. En Barcelona, de acuerdo a este criterio, el museo más importante es el del Barça. No tengo nada contra el fútbol, aunque este museo es muy malo, es solo una excusa para desembocar en la hiper-tienda de merchandising, pero la verdad es que suena un poco raro.
Casi todos los libros que las bibliotecas descartan, terminan siendo vendidos por Amazon, o su filial de libros usados iberlibro.com. Por un lado las bibliotecas pierden un patrimonio que no sabemos si no es justamente el que deberían conservar, y por el otro se refuerza un canal comercial que está hundiendo a las librerías en todo el mundo. ¿Qué es lo que no está bien?

Fernando Valls dijo...

La cosa, puede llegar a ser aun más grave. En la biblioteca de mi universidad se sigue el mismo criterio: los libros poco o menos consultados se regalan o venden a un precio simbólico. El problema es que los libros están a mano y algunos que no figuran como prestados pueden estar entre los más consultados por los usuarios. Esta modesta reflexión se la he hecho en más de una ocasión a los bibliotecarios, pero me parece que no les convenció. Siento decir que en más de una ocasión he tenido la penosa impresión de que algunos bibliotecarios son los mayores enemigos de los libros. Saludos.