martes, 21 de junio de 2011

Seix Barral cumple 100 años

..
Hoy, martes, se inicia el verano atmósférico y concluye el literario con la tradicional fiesta de Seix Barral, que este año cumple 100 añitos. El festejo, que marca el cierre de la temporada, tendrá lugar en la terraza del Museo de Historia de Cataluña  (Palau de Mar, Plaza Pau Vila, 3), a partir de las 8 de la noche. Como dice Nahir Gutiérrez, la eficacísima jefa de prensa de la editorial: ¡hay muchas velas que soplar y habrá chuches!
..
La auténtica Seix Barral, la editorial literaria que hoy conocemos, empezó realmente en 1950, con la incorporación de Carlos Barral a la empresa familiar, completando un trío que será fundamental en el desarrollo posterior de su andadura, junto a Víctor Seix, gerente desde 1957, y Joan Petit, a quien Laureano Bonet denominó "maestro oculto", el cual se incorporó a la empresa en 1939, tras ser represaliado por los vencedores en la guerra. En el momento en que también se sume a ellos Jaime Salinas, tendremos en juego a todos los actores de la no sólo más importante editorial literaria española entre 1955, cuando aperece el primer volumen de la Biblioteca Breve, y 1970, sino también la que adquiere una dimensión más internacional, sólo igualada posteriormente por la Anagrama de Jorge Herralde.
..

..
En el volumen no venal, editado para celebrar la conmemoración, Seix Barral. Nuestra historia (1911-2011), destaca el trabajo de Manuel Llanas, quien cuenta los orígenes de la casa, mal conocidos hatas ahora, que empezó siendo un taller de artes gráficas, hasta su refundación, aunque en medio de su relato -sin venir mucho a cuento, como aprovechando la oportunidad para hacer patria (pp. 12-15)- nos cuente la historia del libro infantil y juvenil catalán, menos mal que de forma resumida. Tiene razón Llanas, en cambio, cuando le reprocha a Carlos Barral la escasa generosidad que muestra cuando juzga a sus antecesores, puesto que como se pone de manifiesto en su trabajo, la labor que llevaron a cabo fue muy importante, al contar con colaboradores tan significativos como el geógrafo Pau Vila, el periodista Gaziel, el pedagogo Lorenzo Luzuriaga, los filólogos Manuel de Montoliu y Martín de Riquer, el escritor Luys Santa Marina, el antropólogo Julio Caro Baroja, el historiador del arte Alexandre Cirici Pellicer o el ya citado Petit. 
..
La segunda parte del volumen, en cambio, la que tendría que haber resultado más atractiva, me ha parecido un poco decepcionante, por su tono meramente periodístico y demasiado complaciente. Lo que no se entiende, pues existen trabajos de enjundia sobre los mejores años de Seix Barral, tales como la tesis de Burhard Pohl, traducida parcialmente al castellano. En fin.
.. 
..
El resto de las fechas y hechos significativos podrían ser los siguientes: la concesión en 1958 del primer Premio Biblioteca Breve a Las afueras, de Luis Goytisolo, con la consiguiente polémica, sobre si el libro era una novela realmente o un libro de cuentos, aunque hoy lo tacharíamos seguramente de ciclo de cuentos; en los años posteriores, también obtendrán el premio  La ciudad y los perros, de Vargas Llosa, Últimas tardes con Teresa, de Juan Marsé y Tres tristes tigres, de Guillermo Cabrera Infante; la celebración, en 1961, del primero de los Encuentros de Formentor, con la concesión del Premio Internacional de Literatura a Beckett y Borges, y del Premio Formentor a Juan García Hortelano, por Tormenta de verano; la concesión del Premio Formentor a El largo viaje, de Jorge Semprún, prohibida por la censura; la muerte en 1964 y 1967, respectivamente, primero de Petit y luego de Víctor Seix, y en esta última fecha abandona la editorial Salinas, principio del fin de esta década dorada; en 1970 abandona la editorial Carlos Barral, y a partir de entonces ocuparán el cargo Joan Ferraté, Josep Maria Carandell, Mario Mucknich y a partir de 1982, cuando la compre Planeta, Mario Lacruz (entre 1983 y 1999), Basilio Baltasar, Adolfo García Ortega y Elena Ramírez; en 1970 se incorporá a la editorial Pere Gimferrer, personaje fundamental, en su inconcreto papel de asesor o director literario; en 1999, Basilio Baltasar rescata el desaparecido Premio Biblioteca Breve, que obtiene ese primer año el mexicano Jorge Volpi, pero de trayectoria literariamente errática desde entonces.        
..
Los lectores curiosos, todos deberíamos serlo, se enterarán por el libro, además, de los varios cambios de nombre de la casa, de las relaciones comerciales entre los Seix y los Barral, así como de la historia del célebre arquero, anagrama de la editorial, que parece ser que encontró Carlos Barral nada menos que en Altamira, y cómo fue censurado por la ridículamente pacata censura franquista. Pero quizás el esplendor de la editorial se entienda por su lujoso comité de lectura, del que formaron parte Jaime Gil de Biedma, Gabriel Ferraté, José María Valverde, Salvador Clotas y José Agustín Goytislo, por no hacer la lista interminable.
.. 

..
Los que nos iniciamos en la lectura durante los últimos sesenta y primeros setenta, nunca olvidaremos los libros de Seix Barral de los que allí tuvimos noticia por primera vez, o aquellas cubiertas en blanco y negro de Oriol Maspons o Xavier Miserachs, de la narrativa española (de Zúñiga a Luis Martín-Santos, Juan Benet, Caballero Bonald y Carmen Martín Gaite) y latinoamericana (Alejo Carpentier, Guimaraes Rosa, Cabrera Infante, José Donoso o Manuel Puig), pero también italianos (Vittorini, Pavese o Svevo), alemanes (Robert Musil, Böll y Max Frisch), ingleses (T.S. Eliot o Carson McCullers) e incluso franceses, aunque la verdad es que nunca me interesó demasiado el nouveau roman. Después llegó Octavio Paz, Alberti, Pedro Salinas, Luis Cernuda, Ángel Crespo, Ernesto Sabato, Pablo Neruda, Cela o Eduardo Mendoza e incluso Roberto Bolaño, incomprensiblemente perdido, pero esa ya es una historia mucho más conocida. 
..
Del catálogo actual me quedo con Enrique Vila-Matas, Juan José Millás, Rosa Montero, Antonio Muñoz Molina, Ignacio Martínez de Pisón, Julio Llamazares, Adolfo García Ortega, Hipólito G Navarro, Isaac Rosa y Ricardo Menéndez Salmón, o los internacionales Don DeLillo y Lorrie Moore. ¡Y vaya estopa que le sueltan a Basilio Baltasar quienes lo sucedieron en el cargo! En fin, sólo queda por decir que no puede hacerse la historia de la literatura española, ni de la edición, de la segunda mitad del siglo XX, sin tener en cuenta este extraordinario catálogo. ¡Felicidades amigos!   
..    

lunes, 20 de junio de 2011

Indignado y más...

..
Hacia las 8 de la tarde, la manifestación de los indignados en Barcelona ocupaba toda la Vía Layetana, desde la plaza de Urquinaona hasta Correos, extendiéndose hasta el Pla del Palau. Los periódicos dicen hoy que había cerca de 100.000 personas. El caso es que la gente, jóvenes, mayores y niños, cantaban, bailaban y gritaban (en catalán y en castellano) contra los abusos del sistema financiero (Botín se lleva la palma), los políticos, incapaces y corruptos (“¡Que no, que no, que no nos representan!”), y la manipuladora TV3, la televisión catalana al servicio siempre de los políticos que gobiernan. Y todo ello sin banderas (había alguna anarquista y republicana, y muy pocas catalanas), ni presencia alguna de los partidos políticos, que deben de pensar que todo esto no va con ellos... Lo que se pedía, en suma, es la reforma real del sistema, no los amagos que se han hecho hasta ahora, y que paguen la crisis quienes la han generado, a la manera islandesa. Y todo ello se llevó a cabo en paz, de manera festiva, sin violencia alguna.
..




Frente a lo que viene comentando la mayoría de los colaboradores de los medios de comunicación, el discurso no puede ser más claro y las peticiones más concretas: la exigencia de un presente y un futuro dignos, en una sociedad auténticamente democrática, sin poner en cuestión las instituciones. Cuando en toda España se manifiestan en paz el mismo día, con consignas y peticiones similares, tal cantidad de gente, los políticos, si fuesen un poco más sensatos y tuvieran más cintura, deberían tomárselo en serio y oír lo que la gente dice. Pero no parece probable tal reacción.




Los indignados tienen razón en sus peticiones y en sus acciones (por ejemplo, impidiendo el desahucio judicial de las viviendas), pero el problema estriba en cómo canalizarlas y llevarlas a la práctica y qué hacer para que este frente se mantenga vigente, vivo, al margen de los partidos actuales, que no se cansan de demostrarnos su incapacidad para sacarnos del atolladero en que, en parte, nos han metido por su impericia y corrupción, y por su sumisión a la avaricia del sistema financiero.         




Y aunque en la manifestación predominaba la gente joven, cuando la medrosa clase media, más o menos establecida, se una a las protestas, estallarán las alarmas y los políticos no tendrán más remedio que tomarse en serio las reivindicaciones. Puesto que a la pequeña burguesía me parece que también le afecta la crisis, tanto el paro (casi 5 millones de personas) como los recortes sociales (sanidad, educación y prestaciones sociales diversas), y debieran compartir el desencanto y la frustración, a ver cuánto tardan en unirse a las demandas del resto de los trabajadores. 
.. 

  * Las fotos son de Gemma Pellicer. Se amplían si pincháis sobre ellas.
..

domingo, 19 de junio de 2011

Los primeros 20 años de Calambur

..
En mayo de 1991 aparecieron los primeros títulos de la editorial Calambur. Veinte años después, y aunque ha editado también prosa, se ha convertido, sobre todo, en un referente imprescidible dentro de la poesía española contemporánea, tanto por los títulos de su catálogo como por su peculiar y cuidado diseño. Así, en estos últimos años, en el 2009 y el 2010, han conseguido el Premio Nacional de Poesía: La casa roja, de Juan Carlos Mestre, y Cuadernos (2000-2009), de José María Millares Sall.


Según la misma editorial, tres han sido las líneas que han sostenido su andadura:
1. La independencia, puesto que no responde a ninguna corriente estética determinada, sino que permanece atenta, desde el rigor que cultiva en la búsqueda de la calidad, a la amplitud del panorama poético español contemporáneo. Por esta atención a la diversidad, han destinado el número 100 de su colección de poesía a la antología Las moradas del verbo. Poetas españoles de la democracia, realizada por el prestigioso crítico Ángel L. Prieto de Paula.

 

2. El cuidado tipográfico y editorial. Desde el diálogo y el respeto por las obras y los lectores, Calambur se ha esforzado en cuidar los aspectos editoriales y tipográficos de cada libro, en un juego que busca la variedad en el diseño, dentro de unas líneas que marcan la estética de la editorial. Así, el lector tiene entre sus manos un libro que pertenece a una editorial, pero al tiempo un objeto único (como lo es la obra), hermoso y grato de leer.


3. Un catálogo abierto y riguroso. Calambur ha tratado de construir un catálogo libre y heterodoxo, pero, al mismo tiempo, atento a la calidad y la excelencia. El núcleo de nuestro catálogo, nos dicen, lo constituyen las novedades de autores contemporáneos, cuya obra haya significado una renovación de la poesía actual, como Juan Carlos Mestre, Leopoldo María Panero, Jorge Riechmann, José Luis Puerto o Eduardo Moga. También hemos editado obras completas o amplias antologías: Francisca Aguirre, Antonio Pereira y J.H. Tundidor; y algún rescate que se ha convertido en acontecimiento, como el de José María Millares Sall. Además, hemos editado textos inéditos de clásicos del siglo XX, como M. Altolaguirre y E. Prados; junto a grandes poetas, de la talla de Blas de Otero, C. E. Ory, Antonio Gamoneda, Rafael Pérez Estrada o Antonio Colinas. 



Con motivo de esta celebración, ha aparecido la colección Calambur 20 años, en la que se reeditan obras de Blas de Otero, Carlos Edmundo de Ory, Antonio Pereira, Francisca Aguirre y Rafael Pérez Estrada.

sábado, 18 de junio de 2011

RAMÓN GIL

..
Morfología
..
Soy incapaz de poner orden en mis vértebras. Son imposibles. Creo que entre ellas luchan. Sé que sudan. Alguna lee, yo soy su libro.
..
Me preocupa especialmente la cuarta, se aburre y está flaca y se masturba, es una gran masturbadora.
..
También la quinta, la más salvaje, me desvela. Está seriamente enferma y en su delirio teoriza sobre la naturaleza del arte. A mi riñón llegan sus notas, la última esta: “entiende: la poesía es una técnica de caza”. Si no fuese por el dolor me daría ternura, pero me da dolor.
..
De la octava apenas puedo decir nada, es alegre y asume una empresa titánica: estar en silencio siempre.
..
Las demás son místicas, buenas conversadoras. La más atareada escribe un manual para clasificar la luz de las linternas. Pero no avanza en su búsqueda de la belleza formal.
..
Y así estoy yo, viejo, encorvado, esperando al rifle de la quinta. Su disparo.


La cuchara

Siempre a la hora de comer mi madre venía a buscarme con una cuchara en la mano. Yo me escondía y mamá fingía no encontrarme y enfadarse. Ya me había visto y, muy seria, me llamaba pajarito y preguntaba:
..
Dónde está tu niño, pajarito?
Y yo respondía: miau!

Vamos, vamos, decía mamá, que hoy hay galletas, barquillos, chocolates azules.

Pero dónde están las galletas?
maullaba el gatito.
Las galletas no caben en las cucharas. Una.

Pero dónde están los barquillos?
Los barquillos se los comieron las cucharas
porque el niño no estaba. Dos.

Pero dónde están los chocolates azules?
Los chocolates azules no esperan a los niños que se esconden]
y comen pajaritos. Tres.

Así, una, dos, tres,
me daba mamá todas las huellas de su duna.

Pero un día mi gatito se hizo gato
y a mi pájaro le cayeron las alas.

Aquel día la cuchara dejó de morderme los labios,
fue el primer día que comí mi miedo
solo.


* Ramón Gil (La Coruña, 1964) es profesor de Filosofía, con destino en el IES Monte das Moas, de Carballo, pero desde hace ocho años trabaja como Asesor de Servicios Informáticos de la Consellería de Educación para la zona de El Ferrol. Sus cuentos y poemas aparecen en la página http://textosocasionales.blogspot.com

* El cuadro es de Dis Berlin.

viernes, 17 de junio de 2011

Zacarías se jubila


Cuando llegué a Bellaterra, a la Universidad Autónoma de Barcelona, con 19 años, a empezar la carrera de Filología Hispánica, ya estaban allí Zacarias y Pablo, quizá los dos bedeles con más pedigrí que he conocido. Pablo, que hacía quinielas con Rico, se jubiló hace ya mucho años... Ahora le toca el turno a Zacarías, tras 38 años trabajando en la Autónoma, en las facultades de Letras y Psicología. Tal y como están las cosas en la Universidad, su jubilación sólo me produce envidia. En fin. 
Sus compañeros, PAS y profesores, le dedican hoy una fiesta de despedida en el bar de la facultad y allí habrá que estar, jaleándolo como se merece por su bonhomía, viéndolo disfrutar de los regalos.
Yo, desde luego, voy a echarlo de menos. Me gustaba verlo por las tardes, apostado tras la vidriera, sentado en su taburete, poder despedirme de él, tras finalizar la jornada de trabajo, antes de regresar a mi casa. Me proporcionaba tranquilidad su saludo. Zaca, como le llaman sus compañeros, nos deja, y con él me parece que se acaba una época de la Autónoma en la que todos éramos más jóvenes, el edificio se había encogido menos, los estudiantes era un poco más aplicados y curiosos, y el capitalismo salvaje andaba todavía lejos de la Universidad.

     


jueves, 16 de junio de 2011

LOLI RIVAS, y 2


Historia de un valiente
Hoy se va de vacaciones. Con Sara. Es su primer viaje desde que viven juntos, y él se pregunta si encontrará el momento de confesarle lo que siente. Juntos esperan hasta que aparece Paula, la amiga de Sara, con su Golf azul. A él le toca el asiento de atrás, el volante no es lo suyo. Durante el primer tramo conduce Sara, y horas más tarde las chicas cambian de sitio. Sara abre la puerta trasera y se tumba a su lado. Mientras va quedándose dormida, él siente un amor tan profundo, tan devastador, tan animal, que no puede evitar arriesgarse. Salta hasta el extremo del asiento, donde descansa la cabeza de Sara, y la besa suavemente en los labios. Luego se desliza hasta la curva de su cuello. Empieza a costarle respirar, pero no se preocupa, dónde va a estar mejor que allí, con Sara… Lo último que piensa es que ha valido la pena salir de la pecera.

 
La voluntad

Señoras y señores buenas tardes y disculpen las molestias. Para mí es muy triste tener que pedir pero más triste es encontrarme en esta situación en los tiempos que corren. Esto le puede pasar a cualquiera y de verdad que no se lo deseo a nadie verse así. Sólo necesito una pequeña ayuda para seguir adelante y se la tengo que pedir a ustedes porque no quiero tener que robarle a nadie y copiar lo que no es mío. Dentro de un mes perderé la ilusión que me queda si no envío un relato al concurso del metro y el autobús que ven ustedes aquí anunciado y no se me ocurre nada que contar desgraciadamente. Yo estaba seguro de que siempre tendría buenas historias pero ya ven llegó esta maldita crisis de inspiración y me quedé sin nada que contar de la noche a la mañana y aunque he buscado otras historias sin parar no he tenido suerte de momento. No me dan la prestación de la primera frase porque no llevo acumulado bastante miedo a la página en blanco así que me he quedado sin nada. Estoy desesperado y sólo espero que me ayuden si no es molestia con lo que puedan con la voluntad. Agradezco cualquier pequeña cosa que me cuenten de sus viajes aquí en el metro o en el autobús o me hablan si quieren de sus cosas recuerdos pensamientos un mal día confesiones cuentos de hadas mentiras culpas cotilleos miradas sueños algo raro que les pasó una vez casualidades secretos conversaciones que escucharon sin querer sus mejores momentos lo que pasó aquel día que decidieron seguir a alguien su destino su risa sus miedos sus manías sus amores un instante un latido en castellano o català me da lo mismo. Ante todo les pido que me disculpen las molestias y les deseo buen viaje y buena suerte para todos muchas gracias.


Asesinato en el Gatwick Express
No era un fantasma quien surgió entre la niebla y subió al Gatwick Express, pero yo iba a convertirle en uno. No me malinterpretes, no soy un asesino. Aquel hombre necesitaba morir: una y mil veces quiso aniquilarme con nóminas, ascensos, trajes caros y buen juicio. Aquella mañana me había encerrado en un ejecutivo que iba a firmar un contrato con una gran empresa. No podía permitírselo, porque entonces él me mataría a mí, al escritor que sigue guardando su sueño a buen recaudo, manteniéndolo vivo contra todo pronóstico, contra la mismísima realidad. No soy un asesino, sólo alguien dispuesto a todo por lo poco que valen mis palabras, tan poco que ya no me daban para vivir, pero no tengo excusa. No puedo justificar la cobardía de aceptar convertirme en él. Conseguí desabrocharle las entrañas y escapar. Murió en el acto. Como epitafio le dediqué las primeras palabras que vi al bajar del tren: Estación Victoria.

* Los cuadros son de Guillermo Pérez Villalta.

miércoles, 15 de junio de 2011

Piglia en Barcelona

..
Pasó Ricardo Piglia por Barcelona y llenó el salón de Casa América (¿por qué no Casa de América, como parecería lo correcto?). Acaba de ganar el Premio Rómulo Gallegos por su última y excelente novela Blanco nocturno (Anagrama), que ya había recibido el Premio de la Crítica española.
..
En mayo de 1995, cuando en España apenas nada sabíamos de su obra, coincidí con Piglia en una mesa redonda sobre el cuento, celebrada en la Universidad de Buenos Aires. Entonces me interesaron mucho no sólo sus argumentos, sino también la manera de exponerlos y sustentarlos, el conocimiento profundo del género que demostraba, por lo que me traje a España todos los libros suyos que encontré, entre ellos la novela Respiración artificial. Por aquel entonces, ni Lengua de Trapo, ni Anagrama, que tomó el relevo en la difusión de sus obras entre nosotros, lo habían dado a conocer aún en España.
..
 
..
Piglia habló ayer de los últimos cien años de la novela latinoamericana, y haciendo honor al título citó también a Guimaraes Rosa e incluso aludió a los escritores nacidos en Latinoamérica que escriben en inglés, y que en cierta forma deberíamos considerar como nuestros. Se centró en la literatura caribeña, de donde surge lo real maravilloso, según lo denominó Alejo Carpentier, y como contraste, en aquella otra, de tradición borgiana, que se gestó en el Río de la Plata, de la que él mismo forma parte. Pero para el ensayista y narrador argentino, ni que decir tiene que no se puede hablar de la narrativa en español sin tener en cuenta la gran literatura internacional, la que se da en cualquier otra lengua, y que abarca desde los grandes maestros del siglo XIX hasta los renovadores de la narrativa del XX, con Proust y Joyce a la cabeza, sin olvidar la novela policiaca, que tanto pesa en su obra. Además, reivindicó la necesidad de integrar en las diversas literaturas nacionales, si es que tal ente sigue teniendo vigencia, las lecturas traducidas, pues también ellas determinan, y no en menor medida, la narrativa de un país. Tampoco olvidó la responsabilidad que tiene el escritor de cada época, y de nuevo recurrió a Borges como ejemplo paradigmático, de rescatar a los autores que una literatura precisa incorporar para ser debidamente comprendida. Así, contó, el propio Borges se dedicó a traducir y por tanto a rescatar a una serie de escritores considerados en su momento menores (los narradores fantásticos del XIX, Conrad, Stevenson…), con el fin de que su obra dejara de compararse con Dostoyevski, Tolstoi y demás figuras canónicas indiscutibles, pero que no iban a servirle para que su literatura se entendiera cabalmente.
..
..
El caso es que Piglia recorrió el siglo aclarando cuestiones disputadas, planteando problemas apasionantes, que en una sociedad normal hubieran dado paso al debate público. No era el lugar para hacerlo. Piglia es un excelente conferenciante que complementa sus conocimientos profundos de la materia con un discreto sentido del humor, que oxigena su discurso, y con la cadencia adecuada para ir exponiéndolo, enfatizando aquí o allá, y echando mano constantemente de esa muletilla argentina que es: `¿no es cierto?´; e incluso moviendo las manos y los dedos sin parar, con gestos en el aire, alrededor de su cabeza, sobre todo; o llevándose los dos dedos índices a las sienes, como si con ello le diera aliento al discurso o se pinchara las neuronas para activarlas aún mas. Con los años ha perdido esa aureola de pelo que le coronaba la cabeza, pero ha conseguido barajar a la perfección el peso de la historia, el humor, lo paródico y las dosis justas de experimentación, la mejor prueba de ello es su reciente Blanco nocturno, junto con una claridad, lucidez y espontaneidad en la construcción del relato que me parece que no tenían sus obras anteriores. En definitiva, creo que el narrador de esta novela le ha ganado, por fin, la partida al ensayista, al profundo conocedor que es de la historia literaria.
 ..    
  ..
De Piglia siempre se aprende, de su claridad expositiva, pero también de su capacidad de síntesis, de sus brillantes ideas y, a veces, atrevidos juicios. Pero lo más sugerente es que te alienta a reflexionar, a ir más allá, a responder a planteamientos novedosos y atrevidos; te obliga, en suma, a volver a pensar lo que ya creías saber y dabas por establecido. En ese sentido, Piglia es como un médico sabio que te saca de vicios y te señala nuevas sendas para poder entender y disfrutar mejor de las obras literarias.
..
Sí, me lo he pasado de rechupete oyendo a Piglia y me hubiera gustado poder decírselo. Me alegró mucho haber podido contribuir con mi voto a que se le concediera el Premio de la Crítica. Espero que no tarde en presentarse la oportunidad de volver a escucharlo. 
..

* La caricatura es de LPO. En la segunda foto aparece con su editor, Jorge Herralde. 
..

lunes, 13 de junio de 2011

LOLI RIVAS, 1


De apocalipsis ná
El mundo se derrumba y yo no puedo apartar mis ojos de ti en la cola de embarque del Exodus 747 destino Tierra-bis. Colocas tu equipaje en las bandejas. Pasas por el arco de seguridad. Pitas. Te registran. Encuentran una bolsita de tela. No la abran, pero la abren. Sacan recuerdos, saludos cordiales, besos de película, sonrisas y lágrimas, días de lluvia, una piedra verde, la primavera del 98 y hasta el principio de Billy Jean. ¿Pero cómo se te ocurre? Es material sensible, no puedes llevártelo, no quieren más problemas. Suspiras. Sonríes. Vuelves a meterlo todo en la bolsita, coges tu equipaje y regresas a la terminal. ¡Te quedas! Y decido seguirte. Será porque sonríes, o será porque llevo dos sobres de caricias metidos en el sujetador, pero algo me dice que mañana será otro día, que sólo es un simulacro, que de apocalipsis ná.

Divertimento
En seis vueltas ocurrió todo. Aquello era un adefesio de autobús, minúsculo, estrecho, con dos filas de cuatro asientos, el techo a un palmo de mi cabeza y un conductor de plástico con gorra de azafata de vuelo.  Si aquello no volcaba era sólo por los raíles. Subió una princesa con bolsito de mimbre y me encantó. Bajamos del autobús y aún necesité cinco vueltas más para conquistarla. Del autobús la seguí hasta la moto con sidecar, de la moto al caballo azul, del caballo a la carroza y entonces, al fin, accedió a girar conmigo en la olla caníbal. Salimos del tiovivo agarrados de la manita. Lástima que tuviera que soltarla tan rápido. Para vomitar.
Luego me entró hambre y mamá me compró un cucurucho de sorpresas. De tres bolas. Qué bueno estaba, me zamparía uno ahora mismo, pero ya no hacen sorpresas como las de antes.


Loli Rivas (Barcelona, 1974) es licenciada en Periodismo y diplomada en Dirección Estratégica de la Comunicación por ESADE. Ha trabajado en diversas agencias de comunicación. Escribe cuentos y microrrelatos.

La crítica literaria, ¿para qué?

sábado, 11 de junio de 2011

Cubiertas con el título a sangre




Como uno nunca ha seguido moda alguna, por prescripción médica, las modas me producen urticaria, nunca estuve a la moda; a cambio, tampoco me he sentido démodé. Acabo de enterarme de que, entre las últimas tendencias del diseño gráfico, parece ser que el último grito consiste en poner el título a sangre, o sea, con el texto cortado a propósito. A mí, con perdón, no me agradan, pero me gustaría saber qué opináis vosotros que sois mucho más modernos y molonguis que yo. 

ALEX OVIEDO


EL ARQUERO
Cuando lo vio salir del portal se dijo que era un buen objetivo. Preparó una flecha, tensó su arco y disparó. No se dio cuenta de que el pecho de aquel hombre albergaba ya demasiadas heridas.


LA AUSENCIA
La echó de menos nada más despedirse. También al levantarse esa mañana y avanzar hacia el trabajo. Tenía la sensación de que aquel no sería un día más. Cada escaparate le traía su recuerdo, identificaba a lo lejos su silueta aunque no fuera la de ella. Creía verla en las calles, sonriendo a otro hombre, hablando a una amiga, levantando el brazo para pedir un taxi. Se le había quedado aquel recuerdo grabado al verla marchar. Al igual que el aroma de su cabello recién lavado, y la imagen de dos pequeñas gotas de sudor dibujadas en su frente. Pero lo que más lamentó fue que durante aquella noche juntos ni siquiera le hubiera preguntado su nombre.

EL CASO
Lo curioso, apuntó el policía, es que nadie hubiera oído los gritos. Como si el crimen se hubiera cometido en silencio. O como si nada de lo que le había pasado a aquel hombre importara. Tal vez, se dijo, por eso vivía solo. Quizás, quién podía saberlo, no era más que otro caso de suicidio. Había visto ya escenarios como ese, en los que las pruebas se mezclaban y costaba dilucidar si se trataba de un crimen o de alguien que se había quitado voluntariamente la vida.
Aunque pensándolo bien, a él aquel asunto tampoco le importaba demasiado.

OLFATO ANIMAL
Es ya de madrugada. En el ático, la vecina se deja mecer, anclada a su butaca, por las imágenes del televisor. El volumen del noticiario se cuela entre las persianas de los pisos. Un perro aúlla a la oscuridad. Ha sido el primero en ventear la muerte.

* Alex Oviedo (Bilbao, 1968) es periodista, escritor y diseñador gráfico. Colabora en el suplemento cultural Pérgola del periódico Bilbao. Ha publicado tres novelas: Hektorren agenda (2001), traducida al euskera, El unicornio azul (2005) y Las hermanas Alba (2009). Es secretario de la Asociación de Escritores de Euskadi. Desde 2007 lleva la web literaria www.escritoresvascos.com.
.
* El autor de la foto es Borja Agudo. 
.

jueves, 9 de junio de 2011

Miguel A. Zapata presenta...

..

Mañana viernes, 10 de junio, a las 20h., la librería Tres rosas amarillas, de Madrid (c/ San Vicente Ferrer, 34), y la Editorial Menoscuarto tienen el placer de invitarte a la presentación de Esquina inferior del cuadro, de Miguel A. Zapata. Además del autor, intervendrán también José Ángel Zapatero, director editorial de Menoscuarto, y Fernando Valls, crítico literario, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona y director de la colección Reloj de arena.
.

miércoles, 8 de junio de 2011

Jorge Semprún: fin de partida


Político, escritor, guionista de cine y exiliado perpetuo, Jorge Semprún (1923), ha muerto en París, a los 87 años y con una vida cumplida, como pocas veces puede decirse. Y aunque nació en Madrid en 1923, en una familia ilustre de la gran burguesía, pues era nieto del político conservador Antonio Maura, presidente del Gobierno con Alfonso XIII, y su padre había sido embajador de la República en los Países Bajos, fue en París donde estudió como interno los últimos años del bachillerato, en el prestigioso Liceo Henry IV, donde habían sido alumnos Sartre y Maritain, y la carrera de Filosofía y Letras, en la Sorbona, y donde transcurrió gran parte de su existencia. 
..
Durante la Segunda Guerra Mundial ingresó en el Partido Comunista de España y formó parte de la Resistencia francesa durante la ocupación nazi. Fue detenido por la Gestapo y deportado, en 1943, al campo de concentración de Buchenwald, donde murieron más de 10.000 españoles. Allí permaneció durante dieciséis meses, entre los 20 y los 22 años. En 1945, tras ser liberado, regresó a París, donde colaboró en publicaciones tan prestigiosas como Les Temps Modernes, de Sartre, o en Realidad, la revista cultural del PCE. Desde 1953 formó parte del Comité Central del PCE y ese mismo año entró en España de forma clandestina, con la identidad de Federico Sánchez. Tras la llamada crisis del 64, fue expulsado del Partido Comunista de España por sus discrepancias con la línea oficial de Dolores Ibárruri y Santiago Carrillo. A partir de entonces, Semprún dedicó su vida al cine, fue guionista de Alain Resnais (La guerra ha terminado), Costa Gavras (y La confesión), Joseph Losey (Las rutas del sur) o Mario Camus (Los desastres de la guerra, serie de TV) , y a la creación literaria.
..

Su primera novela, El largo viaje, escrita en francés, como casi toda su obra, apareció en 1963 y obtuvo el Premio Formentor. Semprún construyó gran parte de su obra literaria con los fragmentos de su propia memoria, alimentada por algunos de los acontecimientos fundamentales del siglo XX de los que fue testigo o protagonista. Forman parte de ella títulos como La segunda muerte de Ramón Mercader (1969), Premio Fémina; Autobiografía de Federico Sánchez (1977), con la que obtuvo el premio Planeta; Aquel domingo (1980), La algarabía (1981),  La montaña blanca (1986), Netchaiev ha vuelto (1987), La escritura o la vida (1994), Adiós, luz de verano... (1998),  Viviré con su nombre, morirá con el mío (2001), Veinte años y un día (2003) y Pensar en Europa (2006), donde se recopilan ensayos y artículos. Las versiones españolas de sus libros contaron con traductores tan prestigiosos como Carlos Pujol, Emma Calatayud, Javier Albiñana y Thomas Kauf.

Entre 1988 y 1991 regresó a la política, al nombrarlo Felipe González ministro de Cultura. En Federico Sánchez se despide de ustedes (1993), narra sin demasiados tapujos sus desencuentros con el aparato del PSOE, encarnado en el entonces vicepresidente Alfonso Guerra, sobre todo cuando relata con ironía las negociaciones con la baronesa Thyssen, para acondicionar como museo el palacio de Villahermosa, o la visita de la reina de Inglaterra al Museo del Prado. A pesar de todos los pesares, mantuvo siempre la nacionalidad española. Entre sus muchos reconocimientos destacan el Premio de la Paz de los libreros alemanes (1994), el Jerusalén (1996) y la Medalla Goethe (2003).
..

Puedo decir que he sido un ferviente lector de su obra, publicada en España por Tusquets, pasión que me inoculó, en parte, Juan Luis Panero, quien le tenía una gran admiración y aprecio personal. Sin embargo, nunca llegué a tratarlo. La última vez que lo vi fue hace unos pocos años durante la conferencia que dio, en alemán, en la Biblioteca del Instituto Iberoamericano de Berlín, tras ser nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Potsdam, por los buenos oficios del profesor Ottmar Ette, profundo conocedor de su obra. Allí, en una sala abarrotada de gente, que lo recibió con inmenso respeto y cariño y lo aplaudió a rabiar, me sentí orgulloso de ser su compatriota, experiencia insólita por poco frecuente, siendo español. En fin. En cambio, tuve la fortuna de poder seguir el curso monográfico que impartió el solo en la UIMP, de Santander, sobre "Los intelectuales en el siglo XX", durante unas treinta horas. Un auténtico placer del que pude gozar porque entonces estaba yo dando clases en los Cursos de extranjeros. En enero del 2010, estuve a punto de coincidir con él en Granada, durante un congreso dedicado a Blas de Otero, en el que él tenía que haber intervenido. Quería haberle preguntado sobre la relación del poeta vasco con el partido y sobre el papel que éste desempeñó en la separación de su esposa cubana, un asunto aún sin aclarar, pero por motivos de salud no pudo asistir a la reunión.         

A Semprún lo llamaron rojocabeza de chorlito, Pimpinela escarlata, afrancesado y cosas mucho peores, pero pasará a nuestra historia como un político independiente, que supo cambiar de rumbo y abandonar el comunismo, cuando nadie se atrevía a hacerlo, apostando por la socialdemocracia, y como uno de nuestros grandes memorialistas, de lo que resulta la mejor prueba su libro La escritura o la vida (1994). Los que no conozcan su obra pueden empezar por este libro, por la reciente biografía de Franciska Augstein, Lealtad y traición. Jorge Semprún y su siglo (Tusquets, 2010), o por los estudios que recoge Xavier Pla en el reciente Jorge Semprún o las espirales de la memoria. Y los que lo acusan de graves denuncias políticas, a partir del testimonio de Robert Antelme (libro, que por cierto, Semprún reseñó elogiosamente en el momento de su aparición), deberían tener también en cuenta su "Non, je n´ai pas dénoncé Marguerite Duras", Le Monde, 26 de junio de 1998.

Con  la obra de Semprún se nos plantean dos problemas apasionantes: la importancia de la lengua en la escritura, fundamental para quien fue un autor bilingüe que vivió siempre a caballo entre dos culturas, entre dos lenguas; y la posibilidad de construir ficciones a partir de la experiencia en los campos de concentración, algo que niega, por ejemplo, Imre Kertész. Su pensamiento, al respecto, quizá puede resumirse, en la contestación que le dio en una entrevista a José Martí Gómez (La Vanguardia. Magazine, 4 de septiembre del 2005): "Mezclar ficción y realidad es lícito, incluso positivo, en el sentido de que la ficción puede acelerar el conocimiento de la realidad, siempre que no se distorsione la verdad". Así, por ejemplo, Semprún nunca logró recordar que había pasado durante los 14 días, otras veces ha dicho que 18, que transcurrieron entre la liberación del campo de Buchenwald y su regreso a París, por lo que él mismo ha confesado (en una conversación con Juan Cruz, El País Semanal, 16 de diciembre del 2007) haberlos reconstruído gracias a la ficción.   
     
* La caricatura es de LPO.
..

martes, 7 de junio de 2011

EUGENIO MONTEJO

..
Mi amor

En otro cuerpo va mi amor por esta calle,
siento sus pasos debajo de la lluvia,
caminando, soñando, como en mí hace ya tiempo...
Hay ecos de mi voz en sus susurros,
puedo reconocerlos.
Tiene ahora una edad que era la mía,
una lámpara que se enciende al encontrarnos.
Mi amor que se embellece con el mal de las horas,
mi amor en la terraza de un café
con un hibisco blanco entre las manos,
vestida a la usanza del nuevo milenio.
Mi amor que seguirá cuando me vaya,
con otra risa y otros ojos,
como una llama que dio un salto entre dos velas
y se quedó alumbrando el azul de la tierra.

Eugenio Montejo
(Caracas, 1938-Valencia, 2008)


* Francisco José Cruz, en un correo electrónico, nos recordó hace unos días, con un poema del gran escritor venezolano,  que se habían cumplido tres años de su muerte, <http://franciscojosecruz.blogspot.com/.

lunes, 6 de junio de 2011

"Hora de despertar", por Muñoz Molina


Os recomiendo el artículo que Antonio Muñoz Molina publicó en su blog, el 20 de mayo pasado, con el título "Hora de despertar". Pero me pregunto por qué no apareció también en El País, donde colabora habitualmente.


domingo, 5 de junio de 2011

Perú en Barcelona


Esta mañana me encaminaba hacia Montjuïch, a ver las exposiciones dedicadas a los Realismo(s) y al uruguayo Torres García, cuando me ha sorprendido la gran cantidad de hispanoamericanos que andaban por esa zona, familias enteras, con niños y ancianos. Mi primer pensamiento ha sido que habían dedicado el domingo a pasear por los jardines de la montaña. Pero pronto he visto anuncios que indicaban la dirección que debían tomar para llegar hasta el Palau Sant Jordi, donde los peruanos podían votar (con el DNI peruano original, aunque estuviera caducado, aclaraba el cartel que reproduzco abajo) en sus elecciones presidenciales, y poder hacerlo entre Keiko Fujimori y Ollanta Humala, elección que no resulta nada fácil.


Hacia las 12 del mediodía, junto a la Plaza de España, las colas del autobús que sube al Palau dibujaban una interminable curva que prometía hacer la espera no precisamente breve. A la vuelta, hacia las 1´30, la cosa había mejorado algo, pero allí seguían los peruanos achicharrándose al sol. Tal como estaba el tiempo de inestable hoy, es muy probable que mientras esperaban el autobús les haya caído encima un repentino chaparrón. ¿No habían previsto los responsables del transporte público esta aglomeración de gente con motivo de las elecciones peruanas? Seguro que se habrían mostrando mucho más diligentes de haberse tratado de aquellas pintorescas votaciones en favor de la independencia. O a lo mejor resulta que los autobuses, como la Sanidad, sólo van a ser públicos para los nativos.

En fin, ojalá gane Humala y, como parece, se haya alejado de Chávez y se acerque a la política que inauguró Lula en Brasil y practica Mújica en Uruguay. 
..

* Las fotos son de GP.
     

sábado, 4 de junio de 2011

Las muertes de Max Aub



Mañana, domingo, se presentan en la Feria del libro de Madrid la nueva edición ampliada, con piezas inéditas, de los crímenes ejemplares, de Max Aub, ahora titulados Mucha muerte, pues incluye también los Infanticidios, De gastronomía, De suicidios y Epitafios. La edición es tan cuidada y hermosa como todas las de la editorial Cuadernos del Vigía, de Granada, capitaneada por Miguel Ángel Arcas, que en esta ocasión, no es la primera, ni será la última, ha contado con la impagable ayuda de la escritora Carmen Peire. También hay que agradecerle a Pedro Tejada Tello el descubrimiento de los crímenes y epítafios inéditos o nunca recogidos en volumen, aunque su prólogo muestre una sorprendente falta de familiaridad con la historia del microrrelato. Afirmar, como se hace, que no se le ha reconocido hasta ahora a Max Aub haber sido "uno de los principales precursores e impulsores del microrrelato en las letras hispánicas", es hablar por no estar callado, pues hace años que se publicaron los estudios de Irene Andres-Suárez, Carmen Valcárcel, María Paz Sanz Álvarez o los míos. Pero, además, sus piezas aparecen recogidas tanto en el libro de David Lagmanovich, La otra mirada. Antología del microrrelato hispánico (Menoscuarto, 2005), como en el de Javier Quiñones, Sólo una larga espera. Cuentos del exilio republicano español (Menoscuarto, 2006). Tampoco es cierto que fuera un pionero del género, pues unas décadas antes que él lo cultivaron en España, nada menos que Juan Ramón Jiménez, Ramón Gómez de la Serna y Federico García Lorca. Pero estas minucias no empañan, ni mucho menos, esta necesaria y hermosa edición, que os recomiendo encarecidamente.  
   

viernes, 3 de junio de 2011

Los papanatas


La prensa anuncia que Leonard Cohen ha ganado el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y que Ricardo Piglia ha obtenido el Rómulo Gallegos, por su novela Blanco nocturno, publicada en España por Anagrama. El disparate y la sensatez aparecen el mismo día, de la mano. No voy a restarle méritos a la trayectoria del cantante y compositor canadiense, ni olvidar que su interés por Antonio Machado y Lorca nos lo hace más amable aún, pero ese premio parecía destinado a otro tipo de artistas, a los escritores. ¿Acaso el jurado no ha encontrado a ninguno que reúna méritos suficientes?, ¿no los tienen Alice Munro, John Ashbery o Philliph Roth? Por sólo recordar tres nombres que aparecían entre los finalistas. Sobre todo ahora, que el disparatado jurado, pues hay presencias que resultan muy difíciles de justificar, se ha vuelto tan cosmopolita que ningún escritor en lengua española le parece suficientemente valioso. En fin, la internacional papanatas, que diría Quim Monzó, avanza a marchas forzadas, demasiado forzadas, me temo, y parece arrasar allá por donde pasa... Premien ustedes a Leonard Cohen, claro que sí, pero en el apartado correspondiente. Aunque, a lo mejor, este año le conceden el premio de la artes a Juan Marsé o a Ana María Matute. ¿Por qué no? 
¡Viva el lujo y quien lo trujo!    

jueves, 2 de junio de 2011

CARLOS VITALE

.
AL OTRO LADO
Al abrir la puerta supe que había sido un error. Pero ¿qué podía hacer? Entré.

SANTORAL
San Benito de Norcia, fundador de la orden de los benedictinos y del monasterio de Montecassino, sufrió varios intentos de envenenamiento por parte de otros monjes. Puso tierra de por medio.
San José de Copertino solía elevarse en vuelo por encima del altar, incluso estando arrodillado. Es el patrono de los aviadores católicos estadounidenses.
Santa Catalina de Siena manifestaba su desprendimiento regalando a los pobres las ropas de sus familiares y criados. El pudor le impedía regalar las propias.

ESTACIONES
Quebrado, roto, dividido, doblado, cascado, torcido, tronchado, cortado, herido, separado, despedazado, partido, rajado, desbaratado, destruido, descacharrado, descompuesto, deteriorado, aplastado, fragmentado, desvencijado, triturado, molido, estropeado, rendido y muerto.


*   Carlos Vitale (Buenos Aires, Argentina, 1953) es Licenciado en Filología hispánica y Filología italiana. Entre otros libros, ha publicado Unidad de lugar (Candaya, 2004), Fuera de casa (Emboscall, 2004) y Descortesía del suicida (Candaya, 2008). Asimismo ha traducido numerosos libros de poetas italianos y catalanes, como Dino Campana (Premio de Traducción Ultimo Novecento), Eugenio Montale (Premio de Traducción Ángel Crespo), Giuseppe Ungaretti, Sergio Corazzini (Premio de Traducción del Ministerio Italiano de Relaciones Exteriores, 2003), Umberto Saba (Premio de Traducción Val di Comino, 2004), Sandro Penna y Joan Brossa, entre otros. Sus textos han sido traducidos al inglés, francés, alemán, italiano, armenio, estonio, griego, rumano, portugués, esperanto, maltés y catalán. Reside en Barcelona desde 1981.

miércoles, 1 de junio de 2011

Así se manipula la Historia...


En octubre del 2005, el director técnico del Diccionario Biográfico Español me encargó la confección de una entrada sobre Alberto Méndez, el autor de Los girasoles ciegos, quien tras haber fallecido había obtenido con su único libro el Premio de la Crítica y el Nacional de Narrativa. Tras la aceptación del encargo me mandaron las normas para la confección de las entradas, donde se decía, en esencia, que "el autor de la biografía, por principio, se debe abstener de dar su propia valoración. La redacción, en resumen, ha de ser neutra; la opinión del redactor, así como el punto de vista espacial y temporal de la colectividad a la que pertenece, no debe traslucirse en la biografía". Y en el párrafo siguente, se insiste, al respecto: "Los datos de las biografías serán objetivos y documentados evitando la incursión en terrenos de subjetividad e hipótesis. Las biografías recogidas en el Diccionario Biográfico Español se centrarán, por tanto, en lo que podría denominarse `historia externa´ del individuo, que es la serie de acontecimientos o actos de su vida, en lugar de centrarse en la exposición y análisis de su psicología y carácter".

Y aunque las normas resultan claras, no parece que todos los colaboradores se hayan atenido a ellas, ni que el director técnico, ni las comisiones correspondientes se hayan molestado en revisarlas, o atrevido a pedirles a algunos de los autores, como Luis Suárez, conocido historiador franquista, o Carlos Seco Serrano, valedor de la concepción de la Historia de Pío Moa, que se atuvieran a ellas.
   

Así las cosas, no queda más remedio que preguntarse cómo se hace un Diccionario Biográfico Español que se financia con dinero público, esto es, a quiénes deberían haberles encargado las entradas. Y, por tanto, cuáles eran las personas más adecuadas para confeccionar las relativas a Azaña, Negrín, Franco, Escrivá de Balaguer o José María Aznar. Una obra de esta envergadura, compuesta por 40.000 biografías, que debe estar pensada para que sobreviva durante varias décadas, precisaba recoger el estado actual de las investigaciones sobre los distintos personajes históricos, de modo que las entradas estuvieran hechas por los mejores especialistas en cada una de las materias. En los casos más polémicos, que había que haber cuidado más, no se cumplen ninguna de estas dos premisas, por lo que algo ha fallado.
..
Todo parece indicar que el origen del problema está en la Academia de la Historia, en su curiosa y anacrónica composición. ¿Cómo es posible que no formen parte de ella historiadores como Josep Fontana, Jordi Nadal, Juan Pablo Fusi o Santos Juliá, y en cambio se encuentren entre sus miembros auténticos dinosaurios, o gentes que apenas nada tienen que ver con ninguna rama de la Historia? Pero lo más grave es que a comienzos del siglo XXI, esta institución siga respaldando una visión tan sesgada, tan franquista en suma, de la Historia. La subvención inicial para la composición de obra se concedió siendo ministra de Educación Esperanza Aguirre, durante el gobierno de Aznar; aunque después la hayan mantenido los distintos gobiernos socialistas, hasta un total de 6´4 millones de euros. Y aunque lo normal y lógico sería que los historiadores trabajaran con absoluta independencia, a la vista de quienes componen la Academia, no es raro que los resultados hayan sido tan arbitrarios y anacrónicos, en la mejor tradición del insigne Joaquín Arrarás.

La consecuencia de todo ello es que la Academia de la Historia, con su director a la cabeza, ha quedado desprestigiada. Ahora, para empezar, lo mejor sería que rehicieran las entradas más polémicas, encargándoselas a auténticos expertos en la materia, a historiadores más ecuánimes. Pero lo que se deduce de todo este feo asunto es que la Academia está pidiendo a gritos una renovación urgente. No se trata de que haya más o menos mujeres, como ha aprovechado para solicitar la actual ministra de Cultura, la señora González-Sinde, quien no se cansa nunca de hacer el ridículo, sino de que formen parte de ella los historiadores más prestigiosos, sean estos mujeres u hombres.         

diccionario-biografico-espanol-real-academia-de-la-historia

El conjunto de la obra incluye 40.000 biografías de personajes destacados en todos los ámbitos del desarrollo humano y en todas las épocas de la historia hispana, desde la antigüedad más remota en la que se tiene constancia histórica y científica de personajes hasta la actualidad, comprendiendo los territorios de ultramar y los transpirenaicos que formaron lo que suele denominarse la Monarquía Hispánica. El Diccionario, cuando se concluya, estará compuesto por 50 volúmenes de unas 800 páginas cada uno, pero, además, habrá una versión electrónica para favorecer un acceso a la información a través de numerosos criterios de búsqueda. En su elaboración han participado más de 5.000 investigadores pertenecientes a más de 500 instituciones españolas y extranjeras, entre ellas, todas las Academias Iberoamericanas de la Historia. Pero todo ello nos dice poco, si las biografías no son fiables porque algunas parecen compuestas durante los años de la Victoria.