sábado, 10 de septiembre de 2011

Fútbol y literatura


La literatura y el deporte han estado a veces estrechamente relacionados. El joven colombiano Luis Alejandro Díaz acaba de publicar en su país una antología de cuentos, titulada  El fútbol se lee, que tiene como tema el llamado deporte rey, en el que aparecen relatos de Darío Jaramillo Agudelo, Mario Mendoza, el mexicano Guillermo Samperio, Daniel Samper Pizano, Óscar Collazos, la argentina Luisa Valenzuela, muy apreciada en este blog, como sabéis, Laura Restrepo y Roberto Fontanarrosa, entre otros. El volumen forma parte de una campaña de fomento de la lectura llevada a cabo por diversos organismos oficiales en Bogotá. En el breve prólogo se plantea la relación entre literatura y fútbol, sin olvidar que este tipo de libros va dirigido a un público mayoritario, explicando el por qué de la elección de los autores y su ubicación en el libro, como si se tratara de jugadores dentro de un campo de fútbol. 

...
El caso es que desde el 2004 se han venido publicando mensualmente una serie de libros de literatura, desde clásicos de la literatura universal (Shakespeare, Molière, Dickens, Poe, Tolstoi, Stevenson, Melville, Lewis Carrol, Maupassant, Conrad, Verne, Chéjov, Andersen, Lovecraft, Saramago) y autores latinoamericanos (José Martí, Alfonso Reyes, Horacio Quiroga, Cortázar) a escritores colombianos (García Márquez) o españoles (Cervantes, Calderón, Miguel Hernández), para ser distribuidos gratuitamente entre el público en las plazas de los mercados, hospitales, comedores comunitarios, Paraderos Paralibros Para Parques (PPP), Bibloestaciones del sistema Transmilenio (el tranvía de la ciudad), clubes de lectores, colegios y cárceles.

De cada volumen se publican entre 25.000 y 100.000 ejemplares de libros, lo que hasta el momento suman más de cuatro millones de volúmenes distribuidos gratuitamente por toda la ciudad, de 70 títulos diferentes. El libro sobre fútbol tuvo una tirada de 40.000 ejemplares. Lo sorprendente es que figura como coautor de la antología un individuo que, me consta, no ha participado en su confección. ¿Por qué?

viernes, 9 de septiembre de 2011

Gratis en el tren

...
En el afán de poner orden que han traído los nuevos gobernantes en Barcelona y Cataluña parece que les ha tocado el turno a los metros y trenes de cercanías que siempre han sido un coladero... Hasta ahora, a ratos, solía haber vigilantes en la entrada, armados con un perro de aspecto fiero, aunque todos debían de estar ciegos pues la gente solía colarse delante de sus narices y no decían ni mu. Hace unos años, andaba una tarde acompañado por una chica que trabajaba conmigo cuando entramos en el metro. Yo pagué mi billete y ella se coló, pero con tan mala suerte que la pillaron. Pensé yo entonces en que mi acompañante, convertida hoy en autora de éxito mediático, si bien de novelas mediocres, iba a disculparse, mostrarse amable al menos con el vigilante para intentar que no la multaran. Craso error, el mío. No sólo se encaró con el individuo, y con el perro, sino que les soltó tal bronca que estuvo en un tris de condenar al desdichado individuo a galeras y de mandar al perro a la perrera, por siempre jamás. Ante semejante escena sentí bochorno y únicamente se me ocurrió decirle que la próxima vez que cogiéramos el tren y no pensara pagar, que me avisara, que yo la invitaba con mucho gusto. 
...
...
Hace un par de días me subí al tren de cercanías, camino de Bellaterra, para ir a la Universidad, y ante mi sorpresa, aparecieron en el tren unos revisores. Si hubiera llegado un ángel, o la mismísima Charlize Teron, me hubiera extrañado menos. Creo que hacía como veinte años que no los veía y eso que cojo ese tren dos veces por semana, ida y vuelta. El caso es que una estudiante universitaria llevaba billete pero, al parecer, no lo había validado. El revisor, demasiado amable para mi gusto, le dijo que se bajara y que marcara el billete. ¿Sabéís lo que le respondió la moza? Que se bajara él y se lo picara, porque de lo contrario, perdería el tren. ¿Qué pasó después? El revisor, ¡albricias!, se olvidó del buenismo tontorrón y no le hizo caso, la joven salíó enfurruñada a legalizar su billete y, claro, perdió el tren. Cosa que, lo reconozco, me alegró. Me sentí, modestamente, como cuando el protagonista de los Soprano chuleaba a alguno de esos horteras que llevan la gorra con la visera en el cogote, mientras iba pensando en ese extraordinario dicho aragonés: "¡matala sería poco!".
       

jueves, 8 de septiembre de 2011

MANUEL ESPADA

..
COLECCIONABLES
...
Con el primer número de septiembre, el periódico traía el bracito rosado de un bebé. Me propuse acabar el coleccionable. Quería ser madre. “Nancy, no eres constante, nunca acabas nada, igual que mamá”, me dije a mí misma. El año pasado, mi madre empezó a encajar las piezas de un galeón, pero dejaron de editar la revista y tuvo que dejar el barco a mitad de hacer. Lo quemó. Ahora, su esqueleto carbonizado flota en la piscina. El año anterior intentó compilar todas las selecciones nacionales de fútbol del mundo, pero nos destrozaban el mobiliario con el balón y decidió cortarles los pies. Hace años tiró la toalla con la colección de árboles de la Amazonía. Se dejó llevar por la desidia, y taló los más importantes, aunque dejó algunas especies raras en las macetas. En el jardín ya había plantado a aquellos asquerosos zombis en cuyos brazos colgó, a modo de frutos, la colección de cabezas reducidas. Yo tengo la intención de construir mi bebé al completo. Ya le he colocado las piezas de la columna vertebral, le he puesto el otro bracito, el hígado, los pulmones y una pierna. Me hizo mucha ilusión encajar el cerebro en el cráneo y enroscar su cabeza pelona en el cuellito. Mi mamá decía que yo no tenía cerebro. “Cabeza hueca”, me llamaba. Pero yo nunca abandonaré a mi hijo en un armario, como hizo ella. Tuve que dispararle con uno de los tanques de la colección de la Segunda Guerra Mundial que había empezado el abuelo. Deberían haberla enterrado en un ataúd coleccionable, un féretro de piezas blancas ensambladas a mano cada domingo. Mañana llega el sexo de mi bebé con el suplemento de la prensa dominical. Si es niña, pintaré de rosa el sótano. Si es niño, pintaré el garaje de azul. Y viviremos felices aquí, en esta casa de muñecas inacabada, inconclusa, incompleta, como los fascículos de un coleccionable de septiembre.
..
...
EL JEFE 
...
Helen, este mes me leen en el “Tennessee Express” que vendes “El Este del Edén”. Me quedé verde, del revés. Me desesperé. Ése es el césped en el que te besé. “¡Que le den!”, pensé. “¿Qué se cree? ¿Qué te crees?” Es él. Sé que es él. Es Peter, el que ejerce de bedel en el Wester Herst. Sé que ese demente te enternece. ¿Qué ves en ese pelele, en ese mequetrefe, en ese percebe? ¡Qué estrechez de mente! ¡Qué memez! Te desmerece. Me encelé de ese repelente, de ese vehemente, de ese ser que te empequeñece. Llegué. Le esperé brevemente. Me peleé. Le encerré en el Mercedes. Le pegué de leches, de frente. Le quebré tres veces en el vergel en el que te besé. Le meé.  Eché éter en ese germen. Le quemé. ¿Te estremece? ¡Excelente! ¿Crees que te perderé, que cederé? Me mereces. Me perteneces. Ven… ¡Bebe este detergente!


... ...
*  Manuel Espada (Salamanca, 1974), es Licenciado en Periodismo y Máster en Radio. Lleva catorce años de guionista en programas de entretenimiento y ficción de RNE, TVE, Antena 3, Telemadrid y Telecinco, donde trabaja actualmente. Ha publicado la obra de teatro El tercer día, el libro de humor Un poquito de por favor (Temas de hoy), los libros de relatos El desguace (premio Editorial Grupobúho), Fuera de temario (Talentura), y el libro de microrrelatos Zoom. Ciento y pico novelas a escala (Paréntesis). Ha ganado el II certamen de “Relatos en Cadena” de la SER y el II certamen de microrrelatos de la Revista Eñe, entre otros premios. Actualmente trabaja en su próximo libro y escribe en su blog, La espada oxidada
...
* El cuadro es de J.M. Sicilia.
...

miércoles, 7 de septiembre de 2011

De nuevo en Barcelona


Un calor insoportable, las calles llenas de gente, la selección de baloncesto algo atascada, pero qué ricos están los melocotones de viña, y los helados de jijona de Mauri, o el gusto por reencontrarse con mi quiosquero Manel, un argentino afincado en Barcelona, mientras que el Ayuntamiento de la ciudad, presidido por el nacionalista católico Trias, como por lo visto no tiene nada serio de qué ocuparse, ha abierto un expediente informativo a la librería La Central, en la estela reaccionaria del Tea Party, por vender unas chapas (pines para los snob, a dos euros cada una) que "promueven actividades incívicas". El grave delito se ha cometido en la librería del Museo de Historia de Barcelona, un centro municipal. Los burócratas del Instituto de Cultura llaman a la librería "equipamiento", de ahí el delito: en un equipamiento municipal no pueden venderse chapas que "promuevan actividades incívicas". Por lo visto, la basura que todos los días sale en la prensa, la radio y la televisión es mejor tenerla escondida debajo de la alfombra. Si lo que andaban buscando era retirarle la concesión de esta librería a La Central, podían habérseles ocurrido otros argumentos un poco más sutiles para llevar a cabo la tropelía. Cuánta razón tenía Sánchez Ferlosio: vendrán años malos y nos harán más ciegos... Ya están aquí, y me temo que para quedarse. 

martes, 6 de septiembre de 2011

HIPÓLITO G. NAVARRO

.
                                       BALANCE


A un tigre, así sea albino, nunca le da por contar sus rayas. Tener algunas de más o de menos sobre la piel es asunto que le trae bastante al fresco.

Al domador tampoco le apesadumbra tener que encargar a un ebanista una bonita caja de teca forrada de terciopelo para guardar en ella parte de su anatomía. Son los riesgos de su oficio y no se puede decir que los desconozca o los desprecie.
El buen artífice de la madera, por su lado, suele ostentar también como trofeo de la profesión, además de un aura de finísimas partículas de palisandro o de caoba, alguna que otra extremidad más o menos incompleta, desmochada. Tampoco pierde tiempo el artista en contabilizar su merma, consciente tan sólo de que un ebanista que gesticule con sobreabundancia de dedos al aire siempre será un ebanista sospechoso.
El tigre, el ebanista, pues, hacen oídos sordos a todo lo que no sea su arte de arañar la carne o la madera. Construyen su obra desbastando materia, restando nudos y nervios, huesos e imperfecciones, sin detenerse a contar sus dedos o sus rayas.

El domador, por su parte, calla y otorga. Deposita sin pena su oreja ya disecada en el estuche de teca a la vez que intuye que el tigre, el ebanista, él mismo, podrían ser sordos incluso, individuos que poseen la asombrosa capacidad de cerrar oídos, ensimismados como están con su arte, tanto a los sonidos necios como a los otros.




* Hipólito G. Navarro (Huelva, 1961) reside en Sevilla. Su obra narrativa está recogida en Los últimos percances (Seix Barral, 2005), con el que obtuvo el Premio Mario Vargas Llosa NH, pero puede verse una selección en El pez volador (Páginas de Espuma, 2008). Aparece en numerosas antologías, entre ellas: Ciempiés. Los microrrelatos de Quimera (Montesinos, 2005) y Siglo XXI. Los nuevos nombres de cuento español, actual (Menoscuarto, 2010). Este microrrelato es inédito. La foto es de Mordzinski.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Finalistas del Tigre Juan


La asociación Tribuna Ciudadana presentó la XXXIII edición del premio literario Tigre Juan. El jurado, formado por Catarina Valdés, 
Conchita Quirós, Jon Bilbao (ganador del año pasado), Javier Gámez y José Luis García Martín, anunció las cuatro obras finalistas: Diarios, de Iñaki Uriarte; El ciclista de Chernóbil, de Javier Sebastián; Pampanitos verdes, de Óscar Esquivias, y La nueva taxidermia, de Mercedes Cebrián. El premio se falla el próximo 6 de octubre. El jurado ha señalado que pretende "premiar la novedad" e "impulsar a los escritores noveles". Nos alegra mucho, pues así debería ser siempre, con lo que nos evitaríamos infinidad de novelas anacrónicas y previsibles. En este caso, el jurado ha destacado cuatro libros  excelentes, al margen de modas pasajeras y posmodernidades exhibicionistas, a menudo huecas.


* En la foto, Jon Bilbao, ganador de la convocatoria anterior.

domingo, 4 de septiembre de 2011

El Angliru, de TONI QUERO

....
....
Asciende penosamente,
tuerce el gesto, revisa el cadenaje,
hunde la mirada en el asfalto. 
..
Como un ave zancuda sostenida en equilibrio
contempla el cielo, las ramas nudosas
y el paisaje lunar que le sucede. 
...
Se eleva. Danza de nuevo,
cegado por el salitre que mana de la sien
se tambalea inexperto como un marinero en cubierta. 
...
El ábrego agita los zarcillos.
La cima moteada de pastos y brezo
se atisba en el pliegue de las cunetas. 
...
Los vítores cimbrean los tubulares.
La sombra del Pirata y Ocaña, pájaros solares
que nunca hollaron sus faldas, humedece las calzadas. 
...
Las salvas galvanizan las rampas,
electrizada la tribu contempla la belleza
de la figura del Chava emergiendo entre la niebla. 
      (Angliru)
...
....
Toni Quero (1978) es licenciado en Filología Hispánica y trabaja de editor. Su primer libro, Los adolescentes furtivos, obtuvo en Collioure el Premio Internacional de Literatura Antonio Machado 2009. Prologado por Pere Gimferrer, el libro ha sido traducido al francés y ha tenido buena acogida crítica. El poema “Angliru” es inédito y pertenece a su próximo libro de poemas. Su página web es www.toniquero.com
....
* En la foto aparece Luis Ocaña.
....

sábado, 3 de septiembre de 2011

Microrrelatos cortos y microrrelatos breves

...
En una anotación del diario de José Ángel Valente, con fecha del 21 de junio de 1983, que aparecerá publicado en Galaxia Gutenberg, pero que adelantaba el viernes El Cultural, el escritor distingue entre el poema corto y el poema breve, pues, insiste, "no hay que confundir la duración con la extensión". Así, explica que "un haiku es un poema breve de larga, a veces enorme, duración. Hay poemas extensos cuya duración es manifiestamente escasa". Y en el mismo sentido, nos recuerda una frase de La colina de los chopos, de Juan Ramón Jiménez: "El arte puede ser muy rápido, a condición de que sea muy lento". 
...
...
Esta anotación de Valente me lleva a pensar en el microrrelato, en su imprescindible duración, claro, pero también en su necesaria profundidad, características necesarias para que sea completo y no corto. Para que ningún lector pueda pensar que el texto se ha quedado corto, en el mismo sentido que se usa coloquialmente en castellano, pues implica carencia, no haber cumplido todo el cometido y no haber apurado toda la sustancia.
...
Pienso ahora en los microrrelatos de Los males menores, de Luis Mateo Díez, y me parecen  breves, nunca cortos, aunque sí duraderos y profundos. Como hubiera dicho Juan Ramón Jiménez, tienen "la abundancia justa". De eso se trata, en esencia. 


* La foto de Valente, en el despacho de su casa de Almería, es de Luis Matilla
..

viernes, 2 de septiembre de 2011

Pasado & Presente, de Gonzalo Pontón


Tras cumplirse los dos años de alejamiento del mundo editorial que le exigiera su antiguo socio, Planeta, Gonzalo Pontón ha fundado una nueva editorial, PASADO & PRESENTE, con la que continuará su trabajo. Como el mismo editor escribe: "mala hierba nunca muere". Pontón pertenece a esa especie casi extingida de los editores ilustrados, que por fortuna parece resurgir entre los jóvenes, cuyo catálogo responde a un proyecto ideológico e intelectual, compuesto por libros de aspecto atractivo, pero rigurosos y amenos para el lector más exigente. 

..
Así, en la carta que me manda, anuncia Pontón que "pretende convertirse en referente del libro de reflexión rigurosa sobre los aspectos de nuestro pasado (histórico, científico y cultural) y al mismo tiempo intervenir, con espíritu crítico y curioso, en el debate intelectual y moral del presente, sin alejarnos de la voluntad divulgativa ni del aspecto comercial que debe tener todo proyecto editorial que quiera incidir en la opinión del lector. Y para ello, como bien sabéis, el trabajo del librero y su confianza en nuestro proyecto serán imprescindibles".
Hace 35 años, Gonzalo Pontón fundó la Editorial Crítica, donde llegaron a aparecer unos 1.500 títulos. Tuve la inmensa fortuna de publicar en la editorial un libro, La realidad inventada. Análisis crítico de la novela española actual, y dos ediciones, de Juan Marsé (Ronda del Guinardó) y Miguel Mihura (Tres sombreros de copa). De los tres me siento razonablemente satisfecho, e inmensamente feliz por formar parte de tan ambiciosa empresa editorial.
.....
Los primeros títulos son:
Lepanto: la batalla de los tres imperios, de  Alessandro Barbero.
La historia oculta de los Estados Unidos, de Tariq Alí Oliver Stone.
Tratado de la barbarie de los pueblos civilizados, de Diderot. 
La era Obama, de Noam Chomsky.
::
:::
Respecto al futuro, podemos adelantar, de muy buena fuente, que se publicarán unos 15 títulos al año y que el próximo volumen, que saldrá en noviembre, es un libro del gran historiador Josep Fontana, todavía sin título, aunque constituye una historia del mundo desde 1945. Entre los próximos títulos también hay un libro de David Jou, sobre el mundo cuántico; el proyecto para realizar un diccionario histórico-crítico sobre la guerra civil y el franquismo, dirigido por Ángel Viñas, hecha en colaboración con los mejores expertos en la materia, entre otros, Santos Juliá, Julián Casanova o José-Carlos Mainer, y que quizá sea una réplica a los conocidos desbarajustes del Diccionario biográfico de la Real Academia de la Historia; y un libro peculiar de Francisco Rico, quien por fortuna regresa a una casa que nunca debía de haber abandonado, en donde se ocupa de su iniciación a la poesía y sus primeras lecturas de poetas. 
Se trata, en suma, de las clásicas líneas que como editor siempre ha mantendido Gonzalo Pontón, aunque en esta nueva etapa vayan a aparecer combinadas con autores diferentes,  nuevos analistas sociales, políticos y económicos progresistas, y otras perspectivas dentro del ámbito del ensayo. Lo irrenunciable, como ha sido siempre en esta casa, es que sean libros de alto nivel sobre asuntos de indiscutible interés. No libros elitistas, sino responsables, críticos y combativos. Como me sopla Gonzalo Pontón hijo, esta nueva editorial pretende con sus libros que sigamos pensando en todo aquellos asuntos sobre los cuales hemos olvidado  cómo reflexionar. 
Querido Gonzalo:
Bienvenido de nuevo al campo de batalla con esta nueva PASADO & PRESENTE.
:::
...

jueves, 1 de septiembre de 2011

ANA MARÍA SHUA

::
VENTAJAS FEMENINAS
:::
Quién si no las mujeres, siempre dispuestas a doblarnos (los hombres son tan derechos), con nuestro estilo complicado y retorcido (los hombres son tan simples), con nuestras articulaciones laxas (las de los hombres son tan rígidas), quién si no las mujeres y las serpientes para contorsionistas, empecinadas en ese nudo obsceno, tentador, reprobable, que sin embargo nos exigen, nos aplauden.
:::
:::
TROUPES ETNOLÓGICAS

Fue Louis Dejean, el genial director de circo francés, el primero en presentar troupes etnológicas formadas por etnias poco conocidas. Auténticos nubios, hotentotes, innuits (entonces llamados esquimales), indios sioux, desfilaron en el siglo XIX por pistas y vodeviles de Europa. Una de estas troupes, proveniente de la Atlántida, el continente hundido, hizo las delicias del público durante una sola noche mágica, antes de extinguirse por culpa del coreógrafo, que tuvo la mala idea de hacerlos saludar fuera del agua.
:::
::
* Ana María Shua (Buenos Aires, 1951) ha cultivado el cuento, la novela y el microrrelato. Entre sus libros destacan La sueñera (1984), Casa de geishas (1992), Botánica del caos (2000) y Temporada de fantasmas (2004), que han sido recogidos en Cazadores de letras (2009), sus microrrelatos completos. Estas piezas, todavía inéditas, forman parte del libro Fenómenos de circo, de inminente aparición en Páginas de Espuma.
::

Septiembre


Vamos a empezar la nueva temporada a buen ritmo, con microrrelatos inéditos de Ana María Shua e Hipólito G. Navarro, a los que seguirán otros de Beatriz Alonso Aranzábal y Manu Espada. Seguimos con las crónicas de viajes, la siguiente que publicaré es de Teresa Barjau. Y antes de regresar a Barcelona, el 6 de septiembre, intentaré sacar alguna entrada más sobre Berlín. A ver, de todo lo prometido, qué puedo cumplir.  

martes, 30 de agosto de 2011

Cerezas

...
...
...
Al final de la primavera empiezan a llegar las cerezas a las tiendas de mi barrio en Barcelona. Suelen ser de Aragón o del Valle del Jerte. Estas últimas son más caras, pero están más ricas. Siempre he comido cerezas, desde niño, pues ha sido y sigue siendo una de mis frutas preferidas, y no sólo por su sabor, sino también por su aspecto, por su belleza. En Berlín se venden cerezas, Kirsche, todo el verano. Todavía ahora se pueden comprar, aunque me temo que sean ya las últimas. Suelen estar cultivadas en Alemania y no desmerecen, en absoluto, de las mejores españolas, aunque no son baratas. Las de más calidad andan entre los 8 y 9 euros el kilo y suelen encontrarse en los mercados callejeros.
Acabo de enterarme de que es una fruta de origen griego, de la isla de Kerasos (la actual Giresun, cerca de Trebisonda), en la Costa del Mar Negro, desde donde los romanos, el general Lúculo, quien luchó allí contra Mitrídites del Ponto, la expandieron por todo el imperio. En fin, otra deuda que tenemos con la romanización, y esta no me la enseñaron en el colegio.  
Por lo visto, las cerezas tienen componentes antioxidantes y elevadas dosis de fibra y potasio. Son diuréticas y relajantes, por lo que resultan muy recomendables para las personas que padecen insomnio (¡Ojo, Merino!). 
Lo que me parece que no hace falta que os recuerde es que suelen utilizarse en tartas y licores. Me temo que el sábado, cuando vuelva al mercado, ya no habrá cerezas, o estarán a precios astronómicos. Chéjov, uno de mis autores predilectos, le concedió protagonismo a un huerto de cerezos, que no jardín, en una de sus mejores obras de teatro. Gabriel Miró también tituló una de sus obras con ellas: Las cerezas del cementerio. Y la entrañable Montserrat Roig llamó a uno de sus libros, El temps de les cireres. Pero no sigamos por este camino interminable. Habrá que esperar a la próxima cosecha para que regresen de nuevo. ¡Qué ricas!
...
  ....
....
* Los cuadros son de Picasso, Meléndez, Cezanne y Garnier.
....

lunes, 29 de agosto de 2011

SUSANA CAMPS

..
DÍAS DE GLORIA 
..
El abuelo mira a un lado y a otro y, cuando está seguro de que no lo ven, empieza su largo recorrido hacia el final del pasillo. Avanza con su andador muy, pero que muy despacio. A cada paso se hace estatua. No quiere que nadie intuya su destino. Se cruza con una cuidadora pero ella apenas levanta la vista; bien, señal que no levanta sospechas.
El abuelo es un héroe de la paciencia, un ave fénix de la tenacidad. Ahora, cuando más ansioso está por llegar a su destino, es cuando su andar se hace más lento. Se contiene gracias al carraspeo de las zapatillas que arrastra por el suelo: sabe que debe escuchar un “ras” cada vez más espaciado.
El ventanal ya está abierto. Eso supone una gran ventaja. Nadie ha imaginado lo que se propone; no habrá gritos, saltos, inmovilizaciones esta vez. No volverán a hablarle de Paco (su mejor amigo de la residencia se lanzó en abril, pero es un secreto. Estas cosas se silencian a rajatabla). Si lo consigue, demostrará que aún gobierna su destino, y no volverá a escuchar las mojigaterías de la psiquiatra.
El abuelo llega a su meta. Es un campeón. No pueden ni imaginarse lo que significa: ninguno de ellos, con sus piernas sanas, su libertad para entrar y salir, su idea preconcebida de lo que debe ser la vida de un anciano enfermo, tiene ni la más remota noción del fenomenal sabor a triunfo que supone alcanzar el ventanal, notar el aire en el rostro, inclinarse levemente hacia afuera, dejar que el cuerpo oscile respirando aire fresco y, unos segundos antes de que alguien lance el grito fatal y resuenen todos los demás a coro, antes de que en sus memorias flote la tragedia de abril y antes de que piensen en cómo ocultarlo de nuevo (casi los ve mirarle desde una fracción congelada de segundo, como si él fuera el espectador y no el protagonista), enarbolar a la velocidad del rayo el cigarro escondido y prenderlo con vertiginosa e insondable maestría, bien en alto: himno a la humanidad recuperada.
Todavía puede ser el más rápido, pobres diablos: ninguno, no, ninguno sabe qué bien sienta reírse de ellos a carcajadas, demostrarles quién es aún el abuelo y robarles pública y soberbiamente el triunfo al conseguir siquiera una, aunque sea una sola, pero sarcástica, gloriosa y fenomenal, calada.
..
..
RIESGOS DOCENTES 
..
Siempre llamándome PéguezPéguez esto, Péguez lo otro. Péguez cierra el móvil cuando estás en clase. ¡A los demás los llama por su nombre! ¿Tienes que sonagte así, que los compañegos no oyen ni togta? Para lo que tienen que oír, jopeta. Y al menos se ríen, que con sus gráficas plasta, todos muertos. El otro día cómo se puso el gangoso, total porque jugaba con mi imán y sus clips: volaban de su mesa a la mía. Péguez te pongo un punto negativo. Luego como el de ciencias nos contó lo del magnetismo, que si imantas un reloj se para, pues pensé vas a ver, me acerqué en el patio y zas, se lo puse bien cerca, cerca del corazón pero por la espalda, a ver qué pasaba. La mongui de la Rosa lo estropeó todo, me vio y se puso a gritar, las manos en los cachetes de foca, ¡para, animal, para! El gangoso retorciéndose por el suelo, sólo decía mag-ca-pasos, mag-ca-pasos. El Nando y yo es que nos partíamos, macho, qué cara de idiota ponía el tío. Pero jopeta. Ahora dicen que todo es culpa mía y que me va a caer un puro. Pues a la porra cachiporra y me piro vampiro, yo no voy a comerme el marrón.
..
..
Susana Camps (Barcelona, 1963) estudió Filología y se doctoró en Traducción. Ha publicado relatos, críticas literarias y una novela. Tiene inédito un libro de microrrelatos, para el que le gustaría encontrar un buen editor.         
..
* El dibujo es de Mathias Weischer.
..                            

domingo, 28 de agosto de 2011

FRANCISCO SILVERA

...
TENEBRAE, II 
(La Muerte)
Leçons de Ténèbres. Office du Jeudi Saint.
Charpentier
...
El Santo Padre iba a disfrutar de las matracas de más de setenta kilos que la Catedral Primada de Toledo iba a emplear para silenciar las voces de la gente en los días de la Pasión. Miles de jóvenes rellenos de fe ocupaban la ciudad adobándola de mochilas de peregrinos, banderines amarillos y blancos, guitarras de acordes simples y sonrisas extasiadas de virginidad y completud, sin dudas, deseos o afeites del pensamiento de los que otorgan el borde de la Salvación.
Toledo entera era una grita que las matracas debían callar, y el que recibe la potestad del Apóstol Pedro aguardaba en la sede del Arzobispo Primado; tras un sencillo menú de sopas de ajos sin jamón—, bacalao con garbanzos, tintos —variados— y repostería autóctona —mozárabe— con vinos dulces y café español —“Troppo vero” según sentenció jocoso—, el Papa se disponía a sestear.
Un grupo de jóvenes que anhelaba la cercanía del Cristo, aguardaba el Oficio de Tinieblas y las matracas, pero otro grupo se acercó a estos feligreses del mundo peruanos, sudafricanos, alemanes, polacos, hindúes, timorenses y un chino, y, en español, les recriminaron los millones que costaba todo aquello mientras en el Cuerno de África miles de niños morían diariamente de hambre, en países con guerras alimentadas por nuestro sector de exportación de armas.
-Yo sólo deseo que Dios alcance tu alma...
-¡Coño! —contestó el infiel—, ¿eso es todo lo que puedes argumentar?
-El Señor esté contigo... —replicó con una enorme sonrisa aclaratoria el cristiano ecuménico.
-¡Y con tu puta madre!
-Tío, no vayamos a liarla —sosegó otro infiel.
-Pero ¿tú lo has oído? Este tío es un zumbao, yo le he hecho una pregunta y me lanza esa gilipollez como si yo fuera tonto o no me enterara de nada, ¿no es eso una falta de respeto peor?
-Debes oír tu corazón y que la emoción de la presencia del Santo Padre te lo llene de alegría y fe; debes oír tu felicidad interior... colega —añadió hipostático.
-¿Colega? Pero ¿tú has visto al menda éste? ¿Colega? Tío, no cuela, no te hagas el moderno modosito que eres un pringao y se te ve de lejos —y el infiel meneaba unas rastas que llamaban la atención de los primeros policías que iban llegando.
-Satán está con vosotros y os va a castigar Nuestro Señor —agregó un sudamericano.
-No os lo deseo, de verdad, pero si no enmendáis arderéis en el Infierno y sus tormentos —incidió un aleman en correcto castellano.
-¡Policía! ¡Guarde usted el orden! ¡Estos ateos nos molestan! —clamó el francés.
-Bueno va, chavales, se acabó la broma.
Los descreídos, interpelados, se miraron alucinados, repletos de preguntas y debate.
...
...
-Verá usted, policía, yo me siento en mi perfecto derecho a decirles a esta banda de hipócritas que sólo les mueve el egoísmo irracional de salvar sus culos del horno de fuego, mientras la mayor parte de la Humanidad vive el infierno en la Tierra. ¿Le parece excesivo? —inquirió al marmóreo y silente agente.
-El Señor esté con vosotros... —dijo gregoriano un muchacho de negro y con alzacuello.
-... Y con tu Espíritu —respondieron corifeos los cristianos.
-Vamos a rezar por estos paganos pobres de espíritu, para que el Señor los salve.
-Tío, ¿por qué no debatimos en vez de tanto rezar? ¿Estáis con los pobres?
De pronto voló un Nuevo Testamento e impactó en la frente del de las rastas, e, inmediatamente, hubo movimiento de masa de acá para allá y, en medio, la policía entonó sus porras. Los cristianos, perfectamente sincronizados, entre voces de “Te voy a partir la cara, bujarrón”, o “Dejad de follar a los niños”, se arrodillaron en círculo y comenzaron, las manos juntas en la frente agachada como corderos entregados, a orar en latín:
“Pater Noster qui es in caelis,
santificetur nomen tuum”...
Y uno de ellos dijo al final del primer padrenuestro:
-Señor, como en el circo romano perecieron tus amados mártires, aquí ofrecemos nosotros nuestras vidas en sacrificio por la fe. Hágase en nosotros según tu Palabra.
Entonces, y para sorpresa de todos, se abrió el Cielo y Jesucristo comenzó a descender sin truenos, trombas ni trompas, sino en un solemne silencio un tanto cansado. Alzó la derecha como un arma, el índice y el medio hacia delante, pulgar, meñique y anular conspirando hacia la palma de la mano, y clamó tronante:
-Hijos de puta.
Los infieles, henchidos del temor de Dios, se admiraron; los fieles sonreían como quien, por fin, ve cumplido el destino de años de esfuerzo y oblación.
Entonces Jesucristo aniquiló a treinta y tres cristianos, uno por cada año que pasó en el mundo, enviándolos directamente al Averno terrífico. Y, mientras apresurada y precipitadamente todas las matracas de Toledo comenzaban a sonar zumbando los aires empapados de incienso, el joven de las rastas exclamó:
-¡Hostias!
Y el Santo Padre, extrañando la paz vaticana, se despertó de su siesta.
...
...
Francisco Silvera (Huelva, 1969) es narrador. Ha publicadoLas apoteosis (2000), Libro de las taxidermias (2002), Libro de los humores (2005) y Libro del ensoñamiento, además del ensayo Copérnico y Juan Ramón Jiménez: crisis de un paradigma (2008). Este texto es inédito.
....
* En el grabado aparece Charpentier.
...

sábado, 27 de agosto de 2011

Navegación aérea Madrid-Bristol-Bath, por Juan Martínez de las Rivas

..
¿En qué diferente modo se conoce una ciudad que se visita repetidas veces en viajes obligados y ultrabreves? El mismo aeropuerto de la vecina y más agresivamente urbana Bristol; el mismo taxista apalabrado que conduce de noche por una carretera campestre hasta el monumental y calmo destino; el mismo hotel, después de ensayo y acierto; noche corta, mañana intensa, almuerzo temprano en uno de los tres restaurantes preferidos tras descartes de paseante; compra de un bocadillo de roastbeef con mostaza o wrap hebreo de M&S y porción de pastel de zanahoria para el vuelo (conviene esquivar los sucedáneos que ofrece la línea aérea), y vuelta. 
..
..
Es el caso de mis viajes a Bath, Somerset, Reino Unido, ida y regreso en menos de veinticuatro horas cada mes y medio durante el último año. Las llevadas y traídas de mi hija en su curso escolar inglés me han convertido en especialista en los vuelos de coste bajo Madrid-Bristol; en la vida y opiniones de Terry, mi ya casi podríamos decir amigo taxista; en los vaivenes culinarios y laborales de The Fine Cheese Company; en la tienda de Apple, donde arrimo el i-Touch para leer sin el oneroso roaming mis cartas-e, y en alguna que otra cosilla más. Tras 15 estancias (o repeticiones o reencuentros) sobreentiendo el proceso viajero, con sus estaciones y trámites, y rastreo lo inesperado. Engancha la disciplina Low Cost, tan adictiva frente al insípido lujo del vuelo caro, con su tensante competición por el asiento. Me asombran los que sobrepagan por eximirse con speedy boarding de las carreras tras anuncios y reanuncios de salas de embarque. Las horas pasan rápidas entre espectáculos que de novato crees fronterizos de lo indigno, pero que después interpretas como sólo teatralmente oprobiosos, al modo de punzantes bromas de monologuista cómico: los azarosos exámenes de maletas, con sus quiebras morales (un pasajero de aspecto inocuo transformado en delator: ¿Por qué no revisan a ese que esconde el ordenador bajo la gabardina?). 
..
..
No entiende el cliente acusado que no estamos en campo de detenidos sino en juego. Perderás veinte euros de sobreprecio compensables con futuras ganancias (no de dinero: un íntimo microorgullo de triunfador, una comodidad, incesante diversión de veterano). El vuelo nocturno sobre el mar ahonda el ánimo y espesa el tiempo. Monika me ofrece un auricular para escuchar juntos una canción que desconozco, su mundo recién descubierto. Los controles de pasaportes británicos son de primerísima calidad actoral. Comunican serena alerta permanente. La expresión de rutina desganada con que se adornan muchos funcionarios latinos, como signo de que desempeñan tareas inferiores a sus capacidades, parece mal vista.
..
..
Terry conduce con sobriedad de cincuentón asentado por la carretera rural, que prefiero a la autovía. Malas experiencias antes de Terry. Nos envuelven setos altos como túnel por el que se desliza mi cansancio. Monika dormita. Charla apacible con Terry. Monika se despierta para corregirme, dije something en vez de anything. Entreveo pueblos finamente restaurados. La pasión de Terry es el baile. Caigo en que lo llaman baile de salón, nombre que desmerece tan loable actividad, que no practico. Hace décadas que acude cada semana con su mujer a un club de bailones. Lo bailan todo, lo que les echen, digamos, pero a ella le gusta en especial vestirse de rockera. Terry describe el vestido. Camiseta ajustada, faldita traviesa y bailarinas. Me hago idea. Añado un pañuelo anudado al cuello, quizá mitones. Una vez al año toman unas grandes vacaciones (de una semana) para bailar. Se alojan en cierto hotel de Las Vegas que contiene siete pistas de baile abiertas las veinticuatro horas con sus siete orquestas de lo mejorcito. Pasando de una pista a otra, bailan cada día hasta extenuarse. Les gusta bailar en clubes porque en otros lugares la gente parece creer que se exhiben, que se entregan por vanidad a florituras, cuando sólo bailan como saben, como debe bailarse. En bodas y aniversarios se les abre paso para admirarlos, se los aplaude incluso, pero no buscan deslumbrar sino percibir la consonancia de sus cuerpos y mentes, condecir la música. 
..
..
En la recepción del hotel hojeo un folleto de excursiones al cercano Stonehenge. Quizá me acerque la próxima vez, me digo, engañándome, porque desconfío de los lugares mágicos. Iré en cambio a Prior Park, en las colinas que rodean Bath, un jardín en cuya historia cuentan Alexander Pope y Capability Brown, los grandes visionarios del paisaje inglés. También me acercaré a la casa (falsa) de Jane Austen (vivía unos portales más allá). Más que nada, por confirmar mi disgusto por las dramatizaciones de actoresguía con peluca y levita. Actores en túnica y sandalias atadas a las pantorrillas encontré en los baños romanos, en pleno centro de la hiperrestaurada Bath. Pero el inmenso genio hidráulico de los conquistadores latinos traspasa las modas museísticas infantilizadoras y nos impone el pasado en cada losa. Dejo a Monika en su internado. Corre a clase de arte. Con razón lo llaman industria educativa. Quisiera quedarme también. Un beso. Algún regalo encontraré todavía en el alegre, ambientado como decorado fílmico, centro de la ciudad. Hasta los extras, pordioseros y bebidos, cantan alborozadamente en esta reserva de bienestar, a sólo unos kilómetros de la Bristol de las algaradas y saqueos de hace semanas. Según los noticiarios, el desempleo de Bristol es socialmente explosivo (pero diez puntos menor que el de la depauperada y bostezante ciudad en que vivo). 
..
..
Entro, hoy con mi mujer, en The Fine Cheese Co., y siento una rotunda felicidad difícil de justificar, porque nos toca una mesa expuesta a las corrientes de aire y compartida con cuatro comensales que no hubiera escogido, pero con los que acabamos (crónica de sociedad) departiendo amigablemente. Este desparejo local me recuerda a ciertos restaurantes de squatters (no necesitaba el castellano aún la palabra okupa) del Londres de mi estancia dieciochoañera. Una acertada mano de pintura entre celeste nórdico y turquesa es casi toda su reforma y decoración. Hay filas de sillas que miran a una pared con estante (ingenio). El loo es un retrete acasetado en un patio en abandono (encanto). Los camareros parecen aficionados (simpatía). Hay que pedir en la barra. Te traen los platos cuando toque (el tiempo no existe para el arte). Jamás encontraré aquí un burgués español que soporte cinco minutos sin largarse indignado. Incluso algunos ingleses se enfadan. Cuestión de reglas de juego, otra vez. 
..
..
Pregunto al encargado, un veinteañero de estética neosesentista, por un plato cuyo ingrediente principal no me suena, y a su espalda me sonríe otra camarera y gestualiza un acceso de repulsión. Era anguila. En esta sorprendente tienda de Delicatessen y casa de comidas se ofrece cocina alta a precio de tabernita, y sin arte dramático hostelero. ¿Mercadotecnia inversa? Hasta que vimos el cartel de "Se Necesita Chef" en la puerta y retornaron a sólo dispensar sopas del día, decentes bocadillos y tartas caseras. Se esfumó el imposible. Guardo como fetiche en paño una de las a diario renovadas cartas en las que espigué manjares, por si alguna vez dudo si fueron sueño las perdices que allí comí. Un té y de nuevo a las carreras de pasajeros por los pasillos hasta las más alejadas salas de embarque. La excitación de los disimulados pasos alargados, la euforia de obtener asientos contiguos y el triunfo de colocar el equipaje de mano sobre nuestras cabezas, nos proporcionan el envión psicobioquímico óptimo para afrontar el vuelo de vuelta.
..
..
* Juan Martínez de las Rivas (Buenos Aires, Argentina, 1957) pasó su infancia y juventud en Madrid. Formó parte del grupo CLOC de Arte y Desarte. Ha publicado en el 2009 la novela Fuga lenta (Acantilado).

* La tercera foto es de Monika Martínez de las Rivas, y el resto es del autor del texto. En la primera aparecen unos grafiti de Bristol. En la segunda, el interior de la Fine Cheese Company, Bath. En la tercera puede verse al autor en el barrio viejo de Bristol. En la cuarta, el exterior de la Fine Cheese Co. La quinta muestra los baños romanos del manantial de agua caliente, Bath. En la sexta aparece el Prior Park, Bath. En la séptima, Bath y el río Avon.
  
* P.S. Durante los meses de agosto y septiembre, publicaré las microcrónicas de viaje que me mandéis, seleccionando las que más me gusten. Tienen que ser inéditas e ir acompañadas de fotos. Gracias.

viernes, 26 de agosto de 2011

Tango finlandés

..
Me siento como los personajes de El ángel exterminador, atrapado en Argentina toda esta semana:  Santiago del Estero, Orlando Romano, la Richmond, Sol Gabetta... En fin, no me importaría quedarme allí para siempre. El caso es que anoche, tras el estupendo concierto de la violoncelista argentina, la sala estaba repleta y aplaudimos a rabiar, siguiendo con la sesión sudamericana, y con motivo del inicio de la temporada en el Konzerthaus, nos invitaron a escoger entre dos espectáculos de tango que se celebraba en otras salas del edificio. Nosotros nos fuimos a la Werner-Otto-Saal, situada en el último piso del Konzerthaus, donde actuaba un grupo de tango finlandés. Sí, de tango finlandés, con su cantante, piano, acordeón, violín y contrabajo correspondientes. Según comentó el pianista, los finlandeses mantienen un vínculo muy fuerte con los argentinos, y ello a pesar de que su lejanía geográfica parezca querer desmentirlo: ambos países arden por dentro, reveló. No le faltaba razón, pues en cuanto empezó la actuación, el oxímoron se deshizo y el tango escandinavo adquirió pleno sentido. ..
Puro producto multiculti, como dicen los alemanes, este es un espectáculo que seguramente solo puede darse en la ciudad que presume de ser la segunda capital del tango. El caso es que allí, más bien incómodos, unas cien personas, muchos de ellos con su correspondiente bebida, con ese peculiar estilo que tienen los alemanes para sostener en una mano una copa de vino, mientras en la otra sujetan una rosquilla salada, una Brezel, seguimos la música de este grupo que parecía salido de una película de Kaurismäaki. Como diría una buena amiga, eso sí con cariño, ¡cómo son estos jodidos alemanes!
..
..
* En la foto el Konzerthaus, tras el monumento a Schiller, en la Gendarmenmarkt, de Berlín.
..