martes, 1 de junio de 2010

ROGELIO GUEDEA, 1

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"Álbum de familia"
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Aquella noche, mientras buscaba entre mis libros la referencia exacta de una frase que me rondaba la cabeza, encontré una foto que me tomé hace ya algunos años en Las Ramblas, en Barcelona. Es una foto en donde aparezco en medio de una multitud de transeúntes que van y vienen, como siempre sucede en Las Ramblas. Me vi un instante, sin lograr reconocerme, y luego detuve la vista en la multitud que me rodeaba. Por primera vez en mi vida, me salí de cuadro para precisar cada uno de los rostros de esa multitud que me rodeaba, sus ropas, sus expresiones, la posición de sus manos. Y luego empecé a seguir o imaginar la trayectoria de sus vidas: la de esa mujer rubia, la de aquel hombre de gabardina café, ésta de la anciana elegantísima, aquella otra del niño en bicicleta. Pronto lo que era un multitud, una masa informe de gente, se fue convirtiendo en algo cada vez más entrañable. Al cabo de unos minutos, todas las miradas o rumbos que seguía la gente me pertenecían de algún modo, y por eso me alegraba por aquellos a los que les había dado un destino dichoso y me entristecía, en cambio, por aquellos en los que presentía algo fatal. Nunca habría imaginado que aquella noche, mientras buscaba entre mis libros la referencia exacta de una frase que me rondaba la cabeza, me sentiría tan feliz en medio de tantos amigos desconocidos, de tantos familiares extraños que no perdieron la ocasión de acompañarme en el instante preciso e irrepetible en que más los necesitaba.
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"La realidad frente al espejo"
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Conducía de la Universidad a la casa, subiendo la cuesta bordeada de árboles de la calle Brockville, cuando un paño de vaho se extendió como una mancha sobre el cristal parabrisas de mi automóvil. Me quedé un instante mirándolo (emborronada la vista ante el imprevisto camino) y pensé que a veces, en la vida, un paño de vaho se extiende también frente a nosotros para no permitirnos darle a las cosas la perspectiva debida. Fue entonces que activé el limpiabrisas y que, de súbito, pude ver con claridad otra vez el paisaje y a la gente que caminaba o corría en la acera. Pronto me di cuenta que si uno olvida que vivir es conducir un automóvil y uno cree que lo que tiene ante su vista es la realidad real (desnuda y transparente como una mujer), cuando intentemos tocarla o desgarrarla o arrojarnos a ella lo único que conseguiremos es quebrarnos la cabeza en el duro cristal parabrisas que nos separa, como siempre, del mundo y de los otros.
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* Rogelio Guedea (México, 1974) es poeta, ensayista, narrador y traductor. Abogado criminalista por la Universidad de Colima y doctor en Letras por la Universidad de Córdoba (España), es autor de los libros de poesía Los dolores de la carne (1997), Testimonios de la ausencia (1998), Senos sones y otros huapanguitos (2001), Mientras olvido (Premio Internacional de Poesía Rosalía de Castro 2001), Ni siquiera el tiempo (2002), Colmenar (2004), Razón de mundo (Premio Nacional de Poesía Amado Nervo 2004), Fragmento (Premio Nacional de Poesía Sonora 2005), Borrador (2007), Corrección (2007) y Kora (Premio Adonáis de Poesía 2008); de las antologías Los decimonónicos. Antología poética colimense del siglo XIX (2001), Árbol de variada luz. Antología de poesía mexicana actual (2003) y A contraluz. Poéticas y reflexiones de la poesía mexicana reciente (2005); de los libros de microrrelato Al vuelo (2003), Del aire al aire (2004), Caída libre (2005) y Para/caídas (2007); de los libros de ensayo Poetas del Medio Siglo: mapa de una generación (2007) y Oficio: leer (2007), y de las novelas Conducir un trailer (Premio Memorial Silverio Cañada 2009 de la Semana Negra de Gijón) y 41 (2009), ambas publicadas por Random House Mondadori. Actualmente es columnista de los periódicos mexicanos Ecos de la Costa y La Jornada Semanal y profesor en la Universidad de Otago (Nueva Zelanda), donde dirige los programas de español y portugués.
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* En la foto, Rogelio Guedea en Barcelona.
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6 comentarios:

Víctor dijo...

Buen libro "Del aire al aire", de Thule. Sigo buscando otros suyos. Buena recomendación, Fernando.

Jesus Esnaola dijo...

Magnífico "Album de familia", me gustó mucho esa apropiación de los seres anónimos de la foto, espléndida forma de mostrarnos la soledad del personaje.
Bienvenido a mi lista de lecturas Rogelio, como siempre, gracias, Fernando.

manuespada dijo...

Hola Fernando, si quieres no publiques este comentario, es sólo para comunicarte que ayer estuve en la feria del libro en Madrid y vi que ya ha salido a la venta "Velas al viento", ha quedado estupendo, elegante de verdad, como dijiste en su momento. Un honor formar parte de la antología.

Anónimo dijo...

Enhorabuena por ese libro que recopila los micros de la Nave, enhorabuena a los escritores recogidos y enhorabuena a Rogelio por Albúm de Familia.


Saludo

Rosana A.

Hiperbreves S.A. dijo...

"Velas al viento", habrá que encontrarlo urgentemente.

Enhorabuena a todos los participantes.

Juan Romagnoli dijo...

Me alegro mucho por "Velas al viento", felicitaciones Fernando. Guedea es un escritor exquicito.